EFE
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Veinte personas murieron y decenas resultaron heridas el jueves en Mogadiscio como resultado de los encarnizados combates que se registran nuevamente en la capital somalí entre fuerzas gubernamentales apoyadas por tropas de Etiopía y los milicianos islámicos de la "Al Shabab".

Los choques armados comenzaron a mediodía en el área de Wadada Warshadaha, donde las tropas etíopes trataron de atrapar a algunos insurgentes en sus escondites de la zona y en los enfrentamientos murieron unos veinte civiles y otros cincuenta fueron heridos, confirmaron fuentes médicas.

El doctor Hassan Osman dijo que cuarenta de los heridos siguen ingresados en el hospital Madina, el principal de la ciudad, entre ellos varios niños que fueron alcanzados por los disparos y esquirlas de granadas.

Tras el tiroteo inicial en Warshadaha, las facciones se atacaron mutuamente con morteros en distintas partes de la capital, donde varios edificios fueron destruidos por los impactos y los incendios.

Varias granadas de mortero cayeron en medio del mercado central de Bakara y en las explosiones murieron nueve personas y una decena resultó herida.

La violencia se reanudó en Mogadiscio pocas horas después de que funcionarios gubernamentales advirtieran de que los combatientes islámicos se habían reagrupado y se preparaban para lanzar un fuerte ataque contra las posiciones gubernamentales.

Sharif Omar, uno de los comerciantes del mercado, dijo a Efe que el bombardeo tomó por sorpresa a los que hacían sus compras diarias.

"Las bombas comenzaron a 'llover' de repente sobre Bakara", señaló Omar, quien se manifestó muy "apesadumbrado y desmoralizado" por la situación de seguridad en Mogadiscio, donde la mayoría de sus habitantes han abandonado sus hogares y viven ahora en campamentos para desplazados en otras regiones.

El miércoles, líderes de Al Shabab aseveraron que el grupo controla más del 70 por ciento del país.

Un portavoz del ministerio de Seguridad somalí, Sheikh Qasim, admitió que los insurgentes controlan algunas zonas, aunque no todo el territorio, y advirtió de que planean "destruir al Gobierno Federal de Transición (TFG, sigla en inglés) reconocido por la comunidad internacional".

"Quieren instalar un gobierno talibán en Somalia y lo conseguirán, si el mundo no interviene", afirmó Qasim.

Sheikh Hassan Afrah, uno de los comandantes de Al Shabab dijo a Efe que "el mundo sabe que el TFG no es capaz de gobernar Somalia por sí solo".

"Somalia es para los somalíes. La ocupación etíope acabará algún día y un gobierno islámico tomará el poder en el país", afirmó Afrah.

Somalia, según la ONU, está inmersa en "una de las peores crisis humanitarias en la historia de África" y un millón de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares.

Cerca de 600.000 de los desplazados han huido de Mogadiscio, donde las fuerzas armadas somalíes y las tropas etíopes no consiguen derrotar a Al Shabab, ala militar de la antigua Unión de Tribunales Islámicos (UTI) que en 2006 controló durante seis meses gran parte de Somalia.

La UTI fue desalojada de esta capital y otros centros urbanos del sur del país en una ofensiva aérea y terrestre lanzada el 24 de diciembre pasado por las fuerzas armadas etíopes que entraron en ayuda del Gobierno, pero los milicianos islámicos pasaron a la clandestinidad y lanzaron una "yihad" (guerra santa) contra "los invasores".