Jorge Eduardo Arellano
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Siempre será inútil especular sobre lo que se pudo haber hecho y no se hizo con el dinero que se esfumó. Pero no deja de causar mucha pena, y hasta dolor, conocer que con los 20 millones de dólares de crédito que ofrecía el Banco Interamericano de Desarrollo se pudo alimentar a más de 350 mil personas pobres por seis meses, según los cálculos del sociólogo Cirilo Otero.

El 31 de diciembre de 2008 se venció el plazo que tenían los diputados de la Asamblea Nacional para aprobar un crédito de 20 millones de dólares que el BID había aprobado al país en condiciones blandas, y que ya no será desembolsado porque una de las condiciones era que se reconociera como “deuda pública” mediante la aprobación oficial del Parlamento.

Si bien para el sociólogo las especulaciones sobre lo que pudo haber hecho con los fondos son irrelevantes, éstas aportan elementos para dar a conocer la magnitud del daño que se le hizo al país al menos en materia alimenticia, que es donde él ha centrado sus investigaciones en los últimos años.

“Para el programa de nutrición y superación del hambre y la pobreza, con 20 millones de dólares se podía dar de comer durante 6 meses a 350 mil personas de los estratos más pobres del país, aunque eso sería una hipótesis asistencialista”, expresó.

Sus datos los estima en base a su investigación titulada “Inseguridad Alimentaria Nutricional en Nicaragua, una visión desde la Sociedad Civil”, realizada en 2004 y actualizada en 2007, en base a datos del Banco Central de Nicaragua y cifras del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

En dicho estudio el autor citaba que Nicaragua seguía siendo ubicada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en la lista de Países de Bajos Ingresos y Déficit de Alimentos, junto a 81 países del mundo y que requerían una inversión anual de más de 20 millones de dólares para alimentar a una población de entre 300 y 400 mil personas con hambre.

Lo que pudo hacerse
“Lo importante es que ese fondo pudo usarse para financiar una cantidad innumerable de proyectos de infraestructura, asistencia técnica, producción de semilla, capacitación en área productiva y fondos semillas para créditos de producción, que hubiesen bajado considerablemente los niveles de subnutrición en el campo”, calculó Otero.

De acuerdo con las cifras del sociólogo y director del Centro de Iniciativas de Políticas Ambientales, en el país el 37 por ciento del total de la población sufre desnutrición crónica y cada año la cifra aumenta. “No hemos podido alimentar apropiadamente al tercio de nuestros niños desde un día de nacidos hasta los 5 años, no ha habido capacidad institucional ni económica, sin embargo, hay un grado de desnutrición bastante alto que no se registra y esos fondos hubiesen ayudado si desde un inicio se hubieran destinado a ello”, expresó.

Dijo que a su juicio uno de los principales retos del gobierno en 2009, de cara al agravamiento de la situación económica por el retiro de fondos de países donantes, es asegurar el área de producción alimenticia para garantizar a la población al menos el derecho a un plato de comida diario.

“Deberíamos asegurar el área de producción en 2009 para enfrentar la crisis mundial, pero por el contrario, las perspectivas son negativas, no hay índice de mejoría en la producción, vos has visto que hasta los créditos se han restringido y es en ese sentido que un aporte de 20 millones de dólares, sin importar de donde viniesen, si se hubiesen destinado a paliar el hambre, hubieran ayudado mucho al país en un año de crisis”, indicó.

El crédito de 20 millones era a una tasa de interés de 0.25 por ciento, con 40 años de gracia.

El dinero era para entregarse bajo la modalidad de apoyo presupuestario y podía ser usado en libre disponibilidad por el Ministerio de Hacienda, como ayuda a la gestión fiscal y financiera del país, o como apoyo a proyectos sociales e infraestructura.

Otero recordó que en 2008, como la crisis financiera internacional iba aumentando por los precios del petróleo, el gobierno, a través del Programa Agroalimentario de Semillas Certificadas, otorgó cerca de 15,6 millones de dólares en préstamos a 170 mil pequeños productores para promover la producción y comercialización de arroz, fríjol, maíz y sorgo.

Ese préstamo sería devuelto en forma de granos básicos de su cosecha para aumentar las reservas de granos del Estado, pero se desconoce si al final de año se cumplieron las metas.

Del mismo modo el gobierno, mediante el Programa Productivo Alimentario destinó 7,3 millones de dólares para la siembra de primera (mayo-agosto 2008) y 8,3 millones de dólares para las siembras de postrera (agosto-noviembre 2008) y apante (diciembre-marzo 2009).

Y aún con esos aportes, según Otero, con la crisis el número de personas en Nicaragua que ingieren menos de las 2,500 calorías recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, aumentó a 1,5 millones de nicaragüenses.