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Los hijos de Marisol Romero Ugarte lloraban. Era la despedida a la madre, una de las tres mujeres que fueron masacradas en las Américas 2. Mientras, los vecinos indignados reclamaban justicia en medio del viento y el polvo del cementerio “Milagro de Dios” por las muertes provocadas por pandilleros, tras la fiesta de fin de año.

Los vecinos de la señora Romero lucían tristes ante el sepulcro, y temerosos porque los delincuentes continúan con sus fechorías, al quedar libres. Alrededor de 200 personas le dieron el último adiós.

“Nosotros sólo escuchamos la balacera”, comentaban vecinas, mientras enterraban el cuerpo.

Gioconda Romero, hermana gemela de la difunta, relata que “esto es una tragedia para la familia” y clama por la justicia porque su hermana nada tenía que ver con los atacantes.

Al momento del entierro, doña Josefa Gutiérrez, madre de Marisol Romero no aguantó la presión de ver a su hija en una caja y tuvo que ser asistida por familiares y vecinas porque sus piernas temblaron y al igual que su hermana gemela, gritaba “llévame, no me dejes”

Marisol Romero Ugarte regresaba a su casa luego de dar abrazos a la vecina del andén 8 del grupo “D” de la colonia, cuando fue alcanzada por una bala en el esternón.

La fallecida deja en la orfandad a tres hijos: Eddy Alexander Dávila, de 11 años, Karina Edith Dávila, de 14, y Paulo Josué Mairena, de 18. José Esteban Romero, padre, afirma que “la familia es la que velará por el bienestar de los niños”.

“Yo también les voy a dar su ayudadita económica”, aseguró Romero.

Romero Ugarte era una mujer trabajadora, lavaba y planchaba para mantener a sus hijos. En un tiempo trabajó en la “zona franca” pero le pagaban poco, recordó su padre.

La difunta practicaba el catolicismo, vivía con su madre, su hermana gemela y sus tres hijos. El hijo mayor de Romero Ugarte lamenta no haber estado “ahí”, cuando sucedió la tragedia. Las lágrimas le brotaban cuando recordaba el hecho.

Vecinos indignados
Los pobladores de Las Américas 2 se mostraron indignados con la tragedia que sucedió al comenzar el año y dejó a tres familias adoloridas.

Raquel Flores, vecina de una de las víctimas, siente que no son escuchados por la Policía, ni por nadie, ya que todos los delincuentes de esos lugares “salen rápido”, tal es el caso del joven Norman Meza, quien es conocido como “El Chele Penique”. Según los pobladores es sobrino de una oficial. Cuando preguntamos por el nombre, estas dijeron “desconocerlo”.

Las otras víctimas fueron inhumadas en horas de la tarde.