Rafael Lara
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La masacre ocurrida en Las Américas 2 es un hecho sin precedentes, y no es más que la extensión de la cultura del odio practicada por el gobierno de Daniel Ortega, cuyo lema que no implementa es “Paz y reconciliación”, esto nos dice el licenciado Boanerges Ojeda Baca, abogado y vicepresidente del Instituto Nicaragüense para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, Inipdh.

Él consideró que no estamos a los niveles de la violencia de Guatemala, El Salvador y Honduras, pero el saldo de tres personas muertas y cinco heridos en una acción indiscriminada de pandillas es algo nunca antes visto y es un mal precedente que debe alertar a las autoridades, pues estamos frente a algo que podría rebasar la capacidad de la Policía Nacional, instancia que, según sus declaraciones, mira la situación como un hecho aislado.

Señaló que “nuestro gobierno que se dice de reconciliación, aunque no sabemos con quién, está utilizando a jóvenes fomentando violencia en vez de encausarlos en la solución de conflictos”.

Reactivación de pandillas
Ojeda dijo esto recordando la denuncia de Mónica Zalaquett, Directora del Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev), y de representantes del Movimiento de Jóvenes por la Paz, quienes en su momento lamentaron que ex pandilleros sean manipulados por políticos para propiciar enfrentamientos a cambio de dinero. La denuncia fue pública posterior a las elecciones municipales y al enfrentamiento ocurrido durante la marcha de protesta del Partido Liberal Constitucionalista.

Los denunciantes señalaron que ex miembros de pandillas de los barrios Villa Venezuela, Laureles Norte y Sur, y La Luz fueron contratados y armados con morteros, palos y machetes para defender la “causa” de los políticos.

Zalaquett, que en estos momentos está fuera del país, en las declaraciones dadas el 19 de noviembre de 2008 mencionó que “este descontento de la juventud tiene raíces sociales, económicas, y en la violencia intrafamiliar, está siendo explotado políticamente, lo que es nefasto porque puede ir creciendo cada día”.

Confrontación y violencia
Para Ojeda, el país ha venido girando alrededor de una cultura de odio y violencia, cuya máxima expresión se reflejó luego de las elecciones.

“Mientras estos muchachos son utilizados para choques, en la Policía se retiró a personal experimentado en el trabajo con jóvenes en riesgo, lo que es un retroceso en el tratamiento de ese tipo de fenómenos sociales”.

Indicó que se está acostumbrando a nuestra sociedad a que las discusiones se resuelvan violentamente y fomentando la confrontación.

Haciendo ver como algo común y aceptable golpear a quien no piense igual, tal como se observó con activistas políticos en las rotondas de la capital, en las marchas de León y en la Fiscalía, para terminar con el discurso confrontativo, lleno de calificativos ofensivos del mismo presidente de la República contra la cooperación extranjera y todo aquel que lo critique.