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El Gobierno oficializó la suspensión del subsidio que beneficiaba al transporte selectivo, interurbano y acuático en la compra de combustible desde el 16 de mayo de 2008. Determinó que mientras la gasolina regular y el diesel no superen los precios que estaban vigentes en esta última fecha, la medida no tendrá validez alguna, y eso ayer provocó la reacción de los dirigentes del sector.

La decisión fue divulgada en un comunicado con fecha del 30 de diciembre de 2008. “Dejar sin efecto el descuento de 1.30 dólar por galón en el diesel y la gasolina para el sector transporte terrestre y acuático de pasajeros, lo que se hará efectivo a partir del primero de enero de 2009”, resuelve el Gobierno en dicho documento.

Explican que esa medida se mantendrá “mientras los precios de los combustibles diesel y gasolina (regular) se comporten en un nivel de precios que no igualen a los que dieron origen al descuento del mes de mayo del presente año (2008)”.


Podría volver
Sin embargo, el Gobierno no descarta implementar este subsidio nuevamente. “En el momento en que los precios de la gasolina (regular) y el diesel superen los precios utilizados en el cálculo de las tarifas, se aplicará la política de ajuste correspondiente”, agregan.

Mediante este comunicado, el Gobierno oficializa que mientras el precio del litro de diesel no supere los 23 córdobas con 16 centavos, y el de la gasolina regular no rebase los 23 córdobas con 58 centavos, entonces el subsidio no estará vigente para ningún transportista, ya que esos fueron los precios promedio del 16 de mayo de 2008, según registros del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

El Ejecutivo deja claro que en el caso del transporte colectivo urbano de Managua la tarifa del pasaje se conserva en 2.50 córdobas, y no tendrá ninguna afectación con esta medida, “ya que funciona desde 2006 con un mecanismo de compensación no vinculado al descuento de 1.30 dólar”.


Opiniones divididas
Dirigentes de la Coordinadora Nacional del Transporte rechazaron la posibilidad de un nuevo paro, como medida de presión para obligar al gobierno a restituir el descuento que beneficiaba a taxistas, buses interurbanos, intramunicipales y acuático.

Vidal Almendárez, presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxis, una de las organizaciones más fuertes del sector, aseguró que “irse a la calle no era una repuesta inmediata”, es más, afirmó que los precios que tienen los combustibles en la actualidad, les permite tener “capacidad para absorber o la eliminación del descuento o la reducción de la tarifa”.

Pero transportistas de Granada, Masaya, Carazo y Rivas no piensan igual. El vicepresidente de la Unión Regional de Cooperativas del Sur, Jorge Vidal Real, aseguró que la medida gubernamental los ubica “al filo de nuevas protestas callejeras”.

Mientras tanto, la Central Sandinista de los Trabajadores brindó su respaldo a la medida gubernamental, y hasta sugirió que de presentarse una amenaza de protestas, podrían convocar a una huelga contra el sector transporte, “para que nadie haga uso de los buses, a ver qué hacen los empresarios del transporte”.

Por su parte, el Instituto Nicaragüense de Defensa del Consumidor también advirtió que si los transportistas se deciden por un efecto dominó, incrementar los pasajes ante la suspensión del subsidio, se tomarán las terminales de buses para impedir que los transportistas salgan con pasajeros.

Los transportistas han exigido una explicación sobre las razones que llevaron al gobierno a tomar tal decisión, pero las autoridades del Ministerio de Transporte e Infraestructura, ayer guardaron silencio. Una fuente extraoficial confió a EL NUEVO DIARIO que el titular de esa cartera, ingeniero Pablo Fernando Martínez, estaría preparando para esta semana una reunión con empresarios del transporte para tratar el tema del descuento, pero esa información no fue ni rechazada ni confirmada en Relaciones Públicas de esa institución.


Demandan encuentro
La Coordinadora Nacional del Transporte demandó del gobierno “un encuentro nacional con todas las modalidades del transporte, para evaluar las consecuencias de la decisión gubernamental”.

Pero los transportistas no sólo quieren analizar los efectos de la eliminación del descuento, sino también “dejar claro hacia dónde vamos, ir trabajando en un plan contingente por si acaso puede haber problemas y resolver las crisis sin enfrentamientos”, según lo confirmó el presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxis, Vidal Almendárez.

Según Almendárez, debería haber un acercamiento entre transportistas y el gobierno “para entendernos” y evitar comentarios “que generen especulación”.


Podremos sobrevivir
Almendárez considera que al menos el sector taxis tiene capacidad para absorber el impacto que deja la suspensión del subsidio. “Si hay estabilidad en los precios de los combustibles, el sector transporte podrá mantener la tarifa sin generar mayores costos de operaciones”, aseguró.

“No tenemos pérdidas porque estamos equilibrados en los costos de operaciones con las tarifas que están en este momento”, dijo el dirigente de los taxistas, lo que a su criterio, no tiene por qué generar un incremento en las tarifas.

El problema estaría si los costos de los combustibles superan nuevamente los 60 córdobas. Almendárez señala que entonces no habría capacidad de sostener los costos de operaciones “y tendría que haber un ajuste en el costo de los pasajes”.


MTI beligerante
Marvin Pomares, presidente del Instituto Nicaragüense de Defensa del Consumidor, respaldó la decisión del gobierno, pero demandó del Ministerio de Transporte e Infraestructura beligerancia en el control sobre los transportistas que no cumplen con la tarifa establecida.

El precio oficial hacia El Rama es de 140 córdobas, pero los transportistas cobran hasta 240. “No hay nadie que controle eso”, dijo Pomares, quien detalló que durante 13 fines de semana los precios de los combustibles bajaron. “A pesar de ello, los transportistas nunca redujeron el costo del transporte”, aseguró. “Esto es bien claro, si el combustible está barato, la tarifa debe ajustarse” explicó.

Los transportistas gozaron de un subsidio de 50 millones de dólares durante siete meses, pero además recibieron cinco millones de dólares en aportes para la compra de 25 mil llantas y mil 670 baterías.

“Nunca vimos un buen trato para los usuarios, no se miró reparación de unidades, no vimos reducción del costo del pasaje, entonces, ¿para qué sirvió el subsidio si era para beneficiar al usuario?”, reflexionó Marvin Pomares.