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Los ex empleados de la empresa maquiladora Mil Colores, después de diez meses, siguen esperando una resolución de los juzgados laborales, mientras tanto ya la empresa embargada está en otras manos sin que nadie responda por la liquidación que correspondía, y el vástago presidencial, Rafael Ortega Murillo, encargado de la Comisión Especial de Intervención del Gobierno, sigue sin mover un dedo.

Lesbia Torres, representante del sindicato de trabajadores de la empresa Mil Colores, asegura que tienen diez meses esperando una resolución para resolver sobre la subasta de los bienes para el pago de los activos laborales de 500 ex trabajadores, pero no saben cómo obtendrán sus liquidaciones, pues se enteraron de que la empresa ya pasó a manos de empresarios y se espera que pronto sea reactivada.

Por otro lado, de las 35 mil unidades de pantalones que fueron producidas y quedaron en la empresa al ser tomada por los trabajadores, lo único que vieron fue que muchas de estas unidades se entregaron como estímulos a los fiscales electorales del Frente Sandinista en el Distrito II, durante los pasados comicios municipales. No se explican con qué autoridad alguien permitió eso, ya que de la venta de todo lo dejado esperaban el pago de su liquidación.

Por su parte, la sindicalista Damaris Meza comentó que al inicio del problema recurrieron a la Secretaría del Frente Sandinista para agilizar una solución. Por eso se formó una comisión especial compuesta por representantes de la DGA, el Ministerio del Trabajo y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, comisión dirigida por Rafael Ortega, designado por su papá, Daniel Ortega, Presidente de la República, para que en el término de tres o cuatro meses se le diera solución a la situación.

“Pero hasta la fecha no se ha movido nada. El caso se ventiló en lo laboral por los trabajadores, y en lo civil por el INSS, por una deuda de 14 millones de córdobas. El titular de la institución, Roberto López, se comprometió a que si fallaban a su favor, del dinero obtenido una parte se destinaría el pago de los trabajadores”, dijo Meza, agregando que ninguna de las judiciales ha resuelto, e igual en la Secretaría del Frente Sandinista.

“Entonces regresamos a buscar apoyo de a la Secretaría, pero nunca nos atienden, nunca hay nadie, y el 24 de diciembre que logramos encontrarnos de casualidad con el señor Ortega hijo, nos trató con tono de desprecio y nos humilló, para terminar diciendo que venía de un viaje del exterior y venía muy cansado”.


Puertas cerradas
Torres dijo que aún muchos de los ex trabajadores están en el desempleo y no se les ha pagado la liquidación. “Hemos recorrido todas las instancias correspondientes del gobierno, pero hasta el momento no hay respuesta. Continuamos esperando por la apelación solicitada y consideramos que hay retardación de justicia en nuestro caso”.

La ex trabajadora de Mil Colores, identificada como Azucena Lola, indicó que mucho de los empleados son personas adultas que rayan los 60 años, por lo que les resulta difícil encontrar un trabajo, no están cotizando al INSS y no reciben dinero de nadie.