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CHINANDEGA

Entre sollozos y sin esperanzas de que prevalezca la justicia, Don Mario Rivas Baldizón dijo a EL NUEVO DIARIO que la sangre de su hijo, el abogado y comerciante chinandegano Fabio Rivas Montealegre, de 41 años, a manos de Paolo Coen Ubilla, y el cuñado guatemalteco de éste, Carlos Echeverría Pedraza, salpicará por el resto de su vida al cuestionado empresario chinandegano Piero Coen Montealegre, quien a pesar de haber presenciado el crimen, no es sujeto de investigación por parte de la Policía Nacional.

El reconocido odontólogo relató que a Piero Coen Montealegre no le importó su amistad de más de sesenta años, y permitió que su hijo Paolo asesinara a sangre fría a Fabio, quien dejó a ocho hijos en la orfandad y uno en gestación con su esposa Rina Cerna.

“Mi hijo cedió el asiento a Piero en el bar El Picadero de la hacienda El Cortijo, y a su lado Paolo y su cuñado mataron a mi hijo. No le importó el dolor, ni tuvo piedad de nuestra familia. No creo en su sinceridad --él no cree en Dios, sólo en su dinero-- cuando dijo en el púlpito de la parroquia San Antonio, que tenía su corazón partido”, expresó el adolorido progenitor, quien agregó que Coen Montealegre no ha pedido perdón, el cual no será concedido por la familia doliente.

Añadió que sus cinco hijos son honestos. Fabio vendía agua purificada y gas licuado en una distribuidora en el centro de Chinandega para mantener a su familia, por lo que no recibirán dinero manchado de sangre de parte de Piero Coen Montealegre, a quien calificó de dominador y mala gente.

Don Mario recordó que a las tres de la madrugada del seis de diciembre, recibió una llamada del empresario, quien en completo estado de ebriedad, le comunicaba que fuera a retirar el cadáver de su hijo Fabio, como si se tratara de un animal.

Rivas Baldizón, afirmó que el crimen ocurrió a la una de la madrugada, y dos horas después, cuando llegó a la entrada de la hacienda El Cortijo, Coen Montealegre le ofreció un trago de licor, el cual no aceptó, y el padre del criminal movía constantemente una copa de licor, y miraba pensativamente sobre el cristal de la misma.

Con el recuerdo imperecedero de su hijo, el dentista recuerda que atendió en la agonía al italiano Piero Coen, progenitor del empresario, y éste no reconoció ese gesto al no importarle la vida de Fabio. “Supe que él habría ordenado a sus escoltas deshacerse del cadáver, pero éstos no obedecieron y se marcharon del lugar. Un adolescente de catorce años, hijo de Paolo, quien por órdenes de éste trajo la pistola Glok 9 milímetros para matar a mi hijo, después del crimen pidió un beso al chavalo, y éste lo rechazó, no era para menos”, dijo Rivas Baldizón.

Don Mario señaló que Piero Coen Montealegre no permitió que entrara inmediatamente a traer el cadáver de Fabio, porque estaban haciendo unos “preparativos”. “Claro, era el plan para que su hijo y el otro asesino huyeran en un helicóptero hacia Managua, donde les tenían dos boletos aéreos listos para huir hacia Guatemala”.

Añadió que conoce con certeza que otras personas han sido eliminadas por mandato de Coen Montealegre, lo cual no lo intimida, aunque teme por la integridad de sus hijos.


No confía en la justicia
Don Mario dijo que la Policía Nacional a nivel central ha indagado acerca del crimen, no así la de Chinandega, cuyo jefe, el comisionado mayor Marvin Castro Orozco, actuó con negligencia. La cúpula policial tiene que profundizar en las investigaciones para que salga a la luz la verdad. Expuso que cuando el caso sea analizado con profundidad, y Coen Montealegre no pague con su sucio dinero, el expediente llegará a la Fiscalía de Chinandega.

“No creo en la justicia, porque no anda bien en el país, pero algo se puede hacer, tengo amigos en varios poderes del Estado que pueden influir. Creo imposible que extraditen y encarcelen a Paolo Coen Ubilla, pensé que Piero no era capaz de permitir que su hijo matara a sangre fría a mi hijo, pero ahora estoy convencido de su maldad”, agregó Don Mario Rivas Baldizón.

Declaró que todos los días llora por la ausencia de su hijo Fabio, duerme poco, pero está seguro de que Dios hará justicia, y de que Piero Coen cargará con esa muerte el resto de su vida, aunque se jacte de hacer obras benéficas a través de una fundación, restaurar iglesias y construir rotondas.

Criticó a varios sacerdotes que, sin conocer la verdad, permitieron que Piero Coen Montealegre dijera desde el púlpito de la Parroquia San Antonio de Chinandega, que no se sabe si su hijo cometió el crimen, lo cual es inaudito, porque él estaba presente en el bar El Picadero ingiriendo licor.


Piero Coen ya no es embajador
Fuentes de la Cancillería nicaragüense señalaron que desde hace algunos meses Piero Coen Montealegre ya no brinda sus servicios diplomáticos al Estado de Nicaragua como Embajador en Honduras.

“El señor Coen renunció al cargo de Embajador en Honduras desde hace varios meses, dijo que se iba a dedicar sus negocios personales”, dijo un funcionario de la oficina de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La renuncia de Coen fue confirmada a través del acuerdo presidencial número 369-2008. En tanto, las autoridades policiales aseguran que no han logrado dar con el paradero de Piero Coen Ubilla, hijo del acaudalado empresario chinandegano, y uno de los responsables del asesinato de Fabio Rivas Montealegre.

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