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El embajador nicaragüense en Costa Rica criticó ayer en el diario La Nación del vecino país, el uso de armas de guerra en los puntos fronterizos con Nicaragua, un señalamiento retomado por la organización Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, miembro de la Red Nicaragüense de Sociedad Civil para las Migraciones, que consideró intimidatorio y discriminatorio contra los nicas.

Según la información presentada en la página web de La Nación, el embajador de Nicaragua en Costa Rica, Harold Rivas, criticó que la Policía costarricense utilizara armas de guerra, entre éstas fusiles M-16 y sub ametralladoras de asalto en días recientes, para controlar el ingreso de nicaragüenses en el puesto fronterizo de Peñas Blancas.

Rivas Reyes denunció lo que estimó una situación “hostil” y “grosera” de parte de un oficial de la Fuerza Pública, cuando ingresaba el fin de semana por el puesto de Peñas Blancas.

“Se ve grotesco. No hay motivos enormes de seguridad para que estén con tantas armas (sub ametralladoras y pistolas). Los compatriotas que están entrando no son delincuentes. Este tipo de armas está bien que se use en los ‘puntos ciegos’, porque se da un peligro real, pero no en el puesto donde a vista y paciencia se está entrando legalmente”, estimó.

“No es que me lo contaron, yo viví una situación hostil. También imagínate la impresión de temor que causan a los otros nacionales cuando los están requisando”, sostuvo Rivas Reyes.

El funcionario diplomático relató que una vez que pasó a suelo tico, antes de la sección de fumigación, un efectivo policial lo abordó de forma prepotente y hostil.

“Incluso me enojé tanto que tuve que conversar con él y aclaré mi estatus. Después observé la desmesurada cantidad de armas que hay en el puesto de ingreso (vía peatonal). Un oficial hasta con dos armas como si estuvieran esperando criminales o animales peligrosos”, acotó el embajador.

Aunque criticó esa situación, Rivas aclaró que está consciente de que Costa Rica como Estado tiene todo el derecho de aplicar las medidas de seguridad que estime convenientes, y que su gobierno es respetuoso de eso, pero que a la vez deben poner de manifiesto la imagen que venden de un país de “cero ejército” y de “no a las armas”.


Migrantes no son criminales
“Eso no va con la imagen pacífica de este país --refiriéndose a Costa Rica--, que supuestamente no tiene ejército. Están como cuidando criminales o ganado peligroso. Lo vi muy grotesco. Para inspirar respeto basta el uniforme”, declaró Rivas al diario, durante una consulta sobre el retorno de miles de nicas a Costa Rica luego de pasar las fiestas de Año Nuevo en su país.

El embajador Rivas señaló que también le sorprendió de manera positiva el orden y la agilidad en las ventanillas de Migración, tanto del lado nicaragüense como en el tico. Ese aspecto demuestra lo innecesario que resultan armas de ese tipo para mantener el orden.


Intimidación
Por su parte, Carlos Alberto Guadamuz, abogado del Cenidh, señaló que la presencia de armas que guerra demuestra la intención de intimidar a los migrantes.

“El ingreso de nicaragüenses a Costa Rica tiene que ver con un problema humano, social y económico, pues buscan fuentes de empleo con mayor remuneración, pero en cambio hay quienes ven al migrante como delincuente y hasta como criminal, lo que es discriminatorio y xenófobo”, indicó Guadamuz, considerando la situación deplorable, y agregando que el mensaje es claro: no somos bien recibidos.

El abogado también recordó que Costa Rica no posee ejército, y dijo que ese tipo de armas, el M-16 y las sub ametralladoras, son utilizadas como armas de reglamento en el ejército de otros países, tal como en Nicaragua el arma de nuestro cuerpo castrense es el fusil automático AK. Nuestra Policía únicamente lo utiliza cuando se enfrenta a situaciones de alta peligrosidad, especialmente en el combate contra el narcotráfico.

Para Guadamuz, estas situaciones podrían evitarse si el gobierno fuese más efectivo en dar respuesta a la ciudadanía, creando fuentes empleo, o propiciando políticas económicas más acertadas, y creando condiciones apropiadas para el desarrollo, con el fin de que nuestros compatriotas no tengan que abandonar a sus familias y su país.

“En cambio, la innecesaria crisis política creada es un fuerte obstáculo, no propicia la inversión y obliga a muchos a buscar otros países procurando mejores oportunidades de vida. Entre más pobreza y menos oportunidades haya, se obliga a los nicaragüenses a la migración sin documentación legal, lo que incentiva la exposición a los ‘coyotes’, a la trata de personas y a la esclavitud laboral”, expresó el abogado del Cenidh.


Embajador costarricense no disponible
Para profundizar el tema de las armas de guerra nos presentamos en la Embajada de Costa Rica en Nicaragua, en busca del embajador en Managua, Antonio Tacsam, pero su secretaria aseguró que el diplomático no estaba disponible por el enorme trabajo creado debido al flujo migrante en el consulado, por esto no nos podía atender en ese momento, y que avisaría telefónicamente para conceder la entrevista.

En declaraciones a la prensa internacional, el embajador Tacsam calculó que unos 50 mil nicaragüenses viajaron a su país para el Año Nuevo.


4 mil pasan legalmente
Por otra parte, el embajador nicaragüense, en sus declaraciones a La Nación, estimó que en esta temporada por día entran hasta 4 mil nicaragüenses por la vía legal, lo cual coincide con los cálculos que se hacen en Managua sobre la fila de solicitantes de visa en el Consulado de Costa Rica. Eso, sin contar una cantidad indeterminada de nicaragüenses que se aprovechan de los llamados “puntos ciegos” a lo largo de los 309 kilómetros de frontera común.

Por ahí ingresan sin pasaporte ni visa, si logran esquivar el control de la Policía de Migración costarricense. Se estima que en Costa Rica hay unos 500 mil inmigrantes sin documentos. Rivas recomendó a sus compatriotas apostar por el camino legal para no arriesgar su vida.

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