Rafael Lara
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A un año de los reclamos de los buzos, que terminaron con el compromiso de los principales empresarios de la pesca de langosta de cumplir con una serie de normas básicas de seguridad, Alfredo Alvarado Félix, presidente de la Federación de la Costa Atlántica de los Trabajadores del Mar, asegura que las condiciones laborales de sus agremiados no han mejorado, mientras el Ministerio del Trabajo en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, mantiene una actitud complaciente.

El representante sindical señala que reclaman porque prácticamente en nada se ha mejorado las condiciones de los buzos, la cámara hiperbárica continúa a media capacidad, y si los buzos terminan lisiados, nadie se quiere hacer cargo de ellos. Nuestro entrevistado declaró que sólo en la RAAN han contabilizado al menos tres muertos y unos ocho afectados severos por la descompresión.


Esclavos del mar
“Los empresarios firmaron un documento que no están cumpliendo Los buzos continúan en la esclavitud. Tanto los trabajadores del mar como de la tierra estamos recaudando firmas para solicitar a una nueva delegada del Mitrab, pues actualmente no se están tutelando los derechos laborales”, dijo Alvarado.

Indicó que uno de los pocos beneficios obtenidos el año pasado son las capacitaciones, pero no son efectivas, pues tanto los empresarios como los capitanes de los barcos no cooperan con los capacitadores, ni con el respeto de las medidas de seguridad.

Por su parte, César Paiz, coordinador ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca, Inpesca, señala que como Estado promueven la tutela de los derechos de los trabajadores, pero éstos no están tratados como tales por las empresas, pues son personal subcontratado.

“Antes no estaban asumiendo ningún tipo de compromiso laboral con los buzos, pero ahora se le exige a la empresa que ningún barco sale sin cumplir una serie de requisitos básicos y fundamentales, como son: contratos de trabajo, pago de seguro laboral, camas para igual cantidad de buzos, alimento suficiente, agua para consumo humano y chequeo médico obligatorio; no se debe permitir laborar a buzos en estado de ebriedad o bajo el consumo de sustancias psicotrópicas, y se debe procurar la utilización de tanques de aire con dos tipos de medidores, tanto para cantidad de aire-tiempo, profundímetro y temperatura”, dijo.


Problemas son más graves
Indicó que si bien la pesca a pulmón fue prohibida para las empresas, aún hace falta controlar diversas cosas, como el tiempo de permanencia en alta mar. Pero en realidad el problema es más grave para este sector, ya que, por una parte, la Ley 613 de Protección y Seguridad a las Personas Dedicadas a la Actividad del Buceo, conocida como la Ley de Pesca, manda a suspender el buceo para el 2010. Lo que significa que las empresas deberán invertir entre 25 y 30 dólares por cada barco para adaptarlos a las nuevas formas de pesca, que significará la no utilización de buzos.

“Se aprobó la ley que entró en vigor el 17 de enero de 2008, pero no se designó un presupuesto para la conversión ocupacional”, dijo Paiz. Se calcula que más de 15 mil personas viven del buceo en el Caribe Norte”.

Entre otros elementos que consideró graves, están lo que significó el alto costo del combustible para esta ocupación el año pasado, la caída del principal mercado de la langosta con la crisis en Estados Unidos, donde bajó la demanda del producto, además de competidores brasileños que están vendiendo a menor precio su producto, que es de menor calidad que el nicaragüense y el hondureño. Por esto, el funcionario aseguró que hay 750 mil libras de langosta que no se han podido comercializar, guardadas en los frigoríficos.

“Los empresarios nos han dicho que la actividad ya es poco rentable y algunos piensan cerrar operaciones. Esto nos tiene preocupados y estamos buscando alternativas laborales para estos pescadores”, señaló.

Según Paiz, el Estado tiene que garantizar la conversión ocupacional este año, por lo que están destinando créditos para que los buzos se dediquen a otra actividad pesquera para proyectos individuales y cooperados. Esto significan 2.9 millones de dólares que saldrán del ALBA, 3.5 millones proporcionados por el Banco Mundial. Adicionales se designarán 3 millones para reposición de medios de pesca destruidos por el huracán Félix.

“Están los recursos, está la plata, ahora falta la organización, que es un verdadero problema en este sector, ya que son muy paternalistas”, comenta el funcionario de Inpesca.