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CHINANDEGA

El cuestionado alcalde de Chinandega, Julio Velásquez Bustamante, quien la próxima semana entregará el cargo a Enrique Saravia Hidalgo, se despidió de su cargo la noche del viernes a lo grande, con un festín en el Palacio Municipal, en el cual repartió a más no poder licor, comida y hasta se contó con el toque en vivo de un conjunto musical y una discomóvil.

El alcalde, quien de acuerdo a muchos de sus conocidos pasó de ser pobre a acaudalado durante la administración 2004-2008 que está por entregar al electo Enrique Saravia Hidalgo, departió con los 700 trabajadores de la comuna, quienes no recibieron la canasta alimenticia que correspondía al mes diciembre.

Uno de los empleados dijo a EL NUEVO DIARIO que el edil orteguista organizó el agasajo porque en diciembre no hizo la acostumbrada fiesta de Fin de Año, y deseaba despedirse de sus empleados. Velásquez Bustamante utiliza los últimos días la lujosa camioneta Toyota Prado, cuya adquisición fue cuestionada por no cumplir los requisitos establecidos por la ley.

El funcionario relató que en el “bacanal” se repartió ron a diestra y siniestra, así como tres tipos de comida, cada servicio valorado en cincuenta córdobas, más el pago del conjunto, la discoteca, el arreglo del local y las sillas. “Por lo menos en esa fiesta se gastaron 100 mil córdobas que salieron de las arcas de la alcaldía. Los gastos deben estar justificados como ‘Fiesta de Despedida de Fin de Año’”, expresó.


La conciencia y el perdón
Julio Velásquez Bustamante, quien es objeto de investigación por la Contraloría General de la República (CGR) por las denuncias de corrupción por parte de tres funcionarios de la alcaldía, entre ellos Nicolás Ordóñez, ex encargado de la Unidad de Adquisiciones, pidió perdón (no se sabe si de corazón) a los chinandeganos.

“Me criticaron y señalaron, Dios y el pueblo me van a juzgar”, expresó el alcalde saliente, quien fue vitoreado por varios aduladores que le dedicaron poemas.

Mireya Lindo, miembro de la Coordinadora Civil de Chinandega, dijo que el alcalde hubiese organizado una fiesta menos pomposa debido a la difícil situación económica que atraviesa el país.

Además, solicitó a la CGR dar a conocer los resultados de la investigación realizada el año pasado a la administración de Julio Velásquez en base a denuncias documentadas por ex funcionarios de la alcaldía.


Ex alcalde con distinto estilo
Don Carlos Alemán, de 83 años, ex alcalde de Chinandega, dijo que durante su administración pagó la deuda de nueve millones de córdobas al Seguro Social que heredó de su antecesor Rodolfo Gríos, por lo que mantuvo austeridad hasta el final de su período.

Añadió que no estilaba hacer francachelas, y estimulaba a los mejores empleados con aumento de salario. “Durante los cuatro años de mi gestión no usé aire acondicionado, sólo abanico, para ahorrar. Mi hermano era mi conductor, usé una camioneta modesta, nada de marcas de lujo, siempre mantuve puertas abiertas a la gente sin distingo de color político”, expresó uno de los alcaldes más progresistas y honrados en la historia de Chinandega.

Julio Roberto Canales, vendedor de discos compactos cerca del parque central de esta ciudad, criticó el derroche de Velásquez Bustamante, y el mal carácter de éste reflejado en una ocasión, cuando bajó de la camioneta Prado y amenazó con desalojarlo del lugar donde gana para el sustento de su familia.

El ahora concejal liberal electo Rodolfo Gríos fustigó al edil rojinegro por la utilización de dinero de las arcas de la municipalidad para realizar el “pereque”. Añadió que el nuevo alcalde Enrique Saravia Hidalgo y los nuevos concejales que asumirán la próxima semana, establecerán si los gastos del festín están debidamente soportados por el Concejo saliente.

Intentamos conocer la versión de Velásquez Bustamante, pero no respondió varias llamadas de este corresponsal a su teléfono celular.