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El alcalde Dionisio Marenco dijo ayer que el director del FISE, Nelson Artola, debería aclarar públicamente si su amenaza de expulsarlo de las filas del Frente Sandinista será a como se estiló en tiempos de la dictadura somocista: expulsado o muerto.

“No sé cuál de las dos formas es la que me quiere recetar”, dijo el edil al referirse a Artola, al que por segunda vez calificó como vocero oficioso de la señora Rosario Murillo.

Nicho es del criterio que él dejará de ser militante sandinista hasta que se muera, y recordó que antes, “para quitar la militancia había un comité de ética, que no sé si funciona, pero hay que entender que el señor Artola quiere ganar puntos con la señora Murillo, y él habla ahí para conservar su trabajito, pobrecito”.

No estará en toma de posesión
Con respecto a la ceremonia que el Consejo Supremo Electoral ha anunciado para este 14 de enero en la Plaza de la Revolución, donde les tomarán la promesa de ley a todos los alcaldes, vicealcaldes y concejales electos en el país, Nicho dijo que no lo han invitado.

Aclaró que el adelanto de la última sesión del Concejo de Managua, realizada de forma rápida este domingo, fue por mandato de la ley, “que nos obliga a llevar a cabo la última sesión del período tres días antes de que las nuevas autoridades municipales rindan promesa de ley”.

La forma como el Consejo Supremo Electoral ha venido jugando con la fecha para tomar la promesa de ley a las nuevas autoridades municipales, quedó demostrada ayer cuando el alcalde Marenco dijo a los periodistas que “a mí, Emmett Lang (magistrado del CSE) me dijo que la promesa de ley iba a ser el 15 de enero”.

“Después Alexis me dijo, el día que llegó a mi oficina, que la ceremonia iba a ser el 17 de este mes, después alguien me dijo el 22 de enero, y finalmente los concejales electos dijeron que la ceremonia iba a ser el 14 de enero”, indicó.

Leyenda***
El alcalde Dionisio Marenco dijo que habría que preguntarle al presidente del FISE, Nelson Artola, si está pidiendo su cabeza, tal como se estiló en tiempos del somocismo, donde la militancia sandinista se perdía siendo expulsado o muerto.