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Costa Rica
Una situación anormal se dio en medio de la tragedia que vivía la pareja de nicaragüenses Magdalena Díaz y Wilfredo Olivas, que perdieron a dos hijas (Tatiana y Maricela Olivas) en Dulce Nombre de Fraijanes, Alajuela.

Durante su vela en la escuela de esa localidad, la alcaldesa de Alajuela, Joyce Zurcher, llegó de forma prepotente y odiosa a obstaculizar la labor de un grupo de periodistas nicaragüenses que había llegado a la zona desde el mismo día del terremoto.

Sin ningún respeto al dolor y obviando la presencia de decenas de vecinos que se acercaron a darle las condolencias a la familia pinolera, la funcionaria edilicia grotescamente se metió en medio de la entrevista que le hacían los colegas de Radio Ya, La Sandino y Multinoticias a la madre de las niñas.

La reacción de las periodistas Meyling Luna y Arlen Hernández no se hizo esperar, y le explicaron a la alcaldesa que sólo cubrían la noticia porque era una familia nica.

Además, le sacaron en cara “que sólo había llegado cuando la mesa estaba servida”, es decir, la funcionaria llegó a ese lugar más de 24 horas después de la tragedia, ya cuando se velaba a las menores.

La actitud de Joyce Zurcher fue considerada desacertada, pues sólo buscaba protagonismo usando el dolor ajeno. A pesar de las explicaciones, a la edil no le bastó, y en tono altanero dijo a los periodistas nicas que se ubicaran, porque “no estaban en Nicaragua. Aquí es Costa Rica. Vayan a hacer el show a otro lado”.

Después de unos minutos, y como entendiendo que la “había paseado”, la funcionaria buscó cómo darle explicaciones de su proceder al embajador de Nicaragua, Harold Rivas.

“Ahí me disculpan, pero me mal interpretaron. Sólo buscaba que no afectara más a la madre de las niñas”, dijo apresuradamente cuando salía de la escuela.