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El presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, juramentó ayer a los alcaldes y concejales electos en 146 municipios del país, y acusó a los medios de comunicación, con énfasis en los escritos, de ser responsables del único fraude que él conoce: “el fraude mediático”. Contrario a su posición agresiva se mostró el presidente Daniel Ortega, quien en un tono conciliador tácitamente pidió “borrón y cuenta nueva”.

El magistrado no se refirió a las denuncias de fraude que la oposición y diversos sectores del país han realizado, y a las que ayer se sumó el canciller de Canadá, Peter Kent, quien aseguró que su gobierno está “sumamente preocupado por los “informes creíbles” de que en las elecciones hubo “fraude”.

En la juramentación estuvieron presentes electos de varios partidos, a pesar de que en días anteriores la Alianza Partido Liberal Constitucionalista (PLC) anunció que no asistirían porque “sería avalar el fraude”.

“Estaban decididos a boicotear elecciones”, aseguró Rivas, refiriéndose a los medios de comunicación. Luego agregó: “Hoy más que nunca estamos convencidos de que el fraude mediático estaba activado. La cobertura de algunos medios lo confirmaba diariamente”.

Y es que el magistrado hasta mandó a hacer una investigación con “verdaderos profesionales”, cuyos resultados demuestran el fraude del que habla. “Los medios trabajarían en tres ejes para lograr” su objetivo, expresó basándose en el informe, que incluso contabiliza las notas publicadas sobre el CSE.

“No es quemando Alcaldías…”, pero olvidó piedras y garrotes
Doce minutos después tomó la palabra el presidente Daniel Ortega, quien inició hablando sobre los ataques del Ejército de Israel a Gaza. “Esta acción de guerra es contra un pueblo desarmado. Es genocidio, no guerra. Y con la autoridad del pueblo nicaragüense, en nombre de la paz y de Dios, le pedimos a la comunidad internacional dé paso para que tropas de Israel abandonen el territorio palestino”, dijo.

Acto seguido, hizo un llamado a evitar la violencia que se inició antes de esta juramentación en diversas alcaldías del país, donde según la oposición hubo fraude. “No es quemando alcaldías que resolveremos problemas, no podemos editar tiempos pasados ni podemos hacer apologías de nuevas guerras. Las únicas nuevas guerras que Nicaragua está librando son contra la pobreza, el analfabetismo…”, expresó.

A Ortega la oposición lo acusa de ser quien dirige el supuesto fraude electoral que provocó la paralización de la Asamblea Nacional, y el clima de violencia que inició con las marchas post-electorales fallidas de los opositores, quienes en más de una ocasión fueron cercados por simpatizantes del mandatario.

Ortega aconsejó seguir por los cauces institucionales “para dilucidar todo, incluidos los cauces en el plano electoral”. La Conferencia Episcopal, la empresa privada y donantes extranjeros --como la Unión Europea y Estados Unidos-- solicitaron que se esclarecieran las irregularidades que hubo en el proceso electoral. También obvió que él controla todas las instituciones.

Se acabó el “No Pago”

Contrario a lo establecido en su Informe Anual, Ortega negó estar promoviendo la cultura del no pago, e instó a los productores que tienen deudas con las microfinancieras en diversas zonas del país, a lograr un acuerdo con estas empresas.

“La política del no pago desapareció en el país. Todos tenemos que pagar, que las financieras y deudores negocien, dialoguen y se logre una renegociación”, aconsejó.

El mandatario no anunció las medidas especiales en materia económica que su Gobierno implementará para apaciguar los efectos de la crisis financiera mundial, como había informado Rosario Murillo.