•  |
  •  |
  • END

Que el 11.5 por ciento de las trabajadoras de las empresas maquiladoras sea chantajeada o acosada sexualmente, o que el 9.5 por ciento sufra violencia física de parte de sus superiores inmediatos, es alarmante y se necesita que las instancias gubernamentales sean más beligerantes en la defensa de los derechos laborales.

Sandra Ramos, Directora Ejecutiva del Movimiento de Mujeres “María Elena Cuadra”, que realizó el diagnóstico “Avances y Retrocesos en los Derechos y Deberes de las Mujeres Trabajadoras de las Maquilas en Nicaragua”, dijo que los datos obtenidos muestran el grado de desprotección actual de la mujer trabajadora, que además de ser chantajeada o acosada sexualmente, el 45.15 sufre violencia verbal y el 9.5 violencia física de parte de sus superiores inmediatos.

“El acoso y el chantaje sexual no sólo violenta las leyes laborales por afectar la dignidad de las mujeres, también está tipificado por el Código Penal como un delito penalizado con varios años de cárcel para quien incurre en esto”, manifestó.

Ramos indicó que estos datos son, en realidad, apenas una muestra de lo que ocurre. En primer lugar, porque muchas mujeres no siempre distinguen la diferencia entre enamoramiento y acoso, cuyo límite se determina por la coerción y el poder que ejercen sobre ella. Por otra parte, porque no conocen sus derechos, en tercer lugar, aunque estén conscientes, la mayoría teme ser despedida y tiene que soportar. Finalmente, la situación está en la confianza en el sistema judicial.

Pérdida de fe en
sistema judicial
Darling Munguía, Coordinadora de la Red de Mujeres contra la Violencia, señaló que en las estadísticas de la Comisaría de la Mujer, las cifras de denuncias han bajado, pero eso no necesariamente significa que hay menos delitos contra las mujeres, ya que muchas han perdido la confianza en las autoridades.

“Y es que para poner una denuncia el sistema judicial, lo primero que pide es que la mujer demuestre el acoso o el chantaje con evidencias físicas concretas, cuando ese es un delito que se perpetra sin testigos. Lo primero es no creer en la denunciante y muchas veces se revictimiza a la persona”, señaló.

Munguía mencionó que aparte del trabajo del Movimiento de Mujeres “MEC”, no recuerda otro estudio que aborde el tema de manera cuantitativa para dimensionar el problema, que no sólo ocurre en las maquilas, sino en todas las empresas privadas o estatales en mayor o menor proporción. Por eso el Estado debería crear una comisión interinstitucional compuesta por el Ministerio del Trabajo, de Salud, la Comisaría de la Mujer y hasta la Asamblea Nacional, que aborde la temática de forma integral.

“La clave del acoso y del chantaje sexual es el poder que el perpetrador ejerce sobre su víctima. Ya sea por ser el jefe, el padre, el pastor de la iglesia o el maestro”, indicó.

Ramos dijo que esto también tiene que ver con la cultura machista, la falta de valores, de ética, falta de respeto a las leyes y hacia la mujer. Por lo tanto, hay la necesidad de actuar.

“Los datos publicados fueron una parte del diagnóstico que será presentado en febrero, que también es un elemento de una campaña para la protección de los derechos de las mujeres trabajadoras”, expresó la representante del Movimiento de Mujeres Trabajadoras.