Rafael Lara
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La toma de posesión de los alcaldes, en una actividad realizada el miércoles bajo la tutela del presidente Daniel Ortega, no sólo fue el entierro de la autonomía municipal, también fue la última palada a su institucionalidad, consideró la doctora Vilma Núñez, Presidenta Ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

Indicó que por televisión todo el país vio el epílogo de la novela llamada “Fraude electoral”, que terminó legitimando el criticado proceso electoral municipal del cual no se han publicado los resultados finales.

“En ese acto, el Consejo Supremo Electoral terminó de lanzar la última palada a su credibilidad institucional en una actividad al margen de la Ley Electoral. Se prestaron a presentarse a un acto partidario que consolidó el estilo centralista y autoritario del gobierno orteguista y eliminó la separación de poderes”, señaló.

La doctora Núñez indicó que la oposición tenía todo el derecho a reaccionar, y así en protesta unos decidieron no asistir, mientras otros prefirieron ir para elevar su voz en protesta, lo cual les costó ser víctima de la intolerancia de los partidarios de Ortega.

El doble discurso
“Minutos después de que Ortega dijo que se debía erradicar la violencia como método de lucha, sus seguidores y agresores contratados comenzaron a perseguir y a agredir a pedradas a los alcaldes y concejales liberales, bajo su vista y paciencia, cómplice de lo que sucedía. Así, una vez más y de la forma más evidente, demostró con hechos su doble discurso”, sostuvo.

Lamentó que los niveles de intolerancia estén llegando a extremos tan elevados, que en un acto oficial la Policía tenga que intervenir para salvaguardar la vida de personas que por disentir, son agredidas salvajemente.

Por otra parte, la directora del Cenidh mencionó, que a la par de la violencia, el culto a Daniel Ortega se enfatiza cada vez más en su imagen, con los enormes letreros propagandísticos en los que quedaron en el olvido Sandino y Carlos Fonseca.