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Corresponsal Costa Rica
Del total de personas afectadas por el terremoto del pasado jueves, y que se encuentran en los albergues habilitados para atenderlos (más de 2 mil), alrededor del 30 por ciento son nicaragüenses, informó la Cónsul General de Nicaragua en Costa Rica, Leticia Herrera.

La funcionaria, luego de una visita a varios albergues, donde constató las necesidades de los connacionales, indicó que ese porcentaje fue suministrado por los miembros de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE).

“Establecimos contactos directos con el coordinador de operaciones, el subdirector del Organismo de Investigación Judicial (Francisco Segura), con el Comité de Emergencia y con la Cruz Roja, a fin de estar atentos de las necesidades de los compatriotas”, expuso Herrera.

De 112, sólo tres son ticos
Señaló que en los cuatro albergues en San Miguel hay una importante cantidad de nicaragüenses. En el de la iglesia católica de La Virgen, de 112 damnificados sólo tres son ticos, el resto pinoleros. De ellos, 50 mujeres y 52 menores; y los demás adultos hombres.

En los otros tres explicó que la historia se repite. En el albergue evangélico los 34 que están son nicas, en Río Cuarto de Grecia hay 78, y en la escuela de esa zona hay otros 44.

“Las necesidades son muchas, y solicitan, entre otras cosas: ropa interior para mujeres, leche para niños, pañales, utensilios desechables, alimentos no perecederos y artículos de higiene”, explicó la Cónsul.

Precisó que la otra prioridad es dotarlos de documentos que los identifiquen. Dijo que una vez terminen el censo y establezcan todas las necesidades, le remitirán un informe al gobierno de Nicaragua para que determine en qué les apoyará.

Tienen que demostrar que son residentes
La principal preocupación ronda porque los nicaragüenses, para ser beneficiarios de ayuda de bono de vivienda o de otro tipo de ayuda económica del gobierno tico, deberán demostrar que son residentes por algunos de los mecanismos establecidos por la ley.

Sin embargo, la cónsul Herrera detalló que la mayoría perdió sus documentos, pero el problema es que de los más de 200 que censaron, hasta el momentos sólo 4 tienen residencia, es decir, la mayoría no serían aptos para una ayuda a fin de que reempiecen sus vidas.

“De los que tenemos en lista sólo 11 tienen pasaportes ordinarios y sólo cuatro son residentes. Esto es un gran problema, y por ello vamos a insistir en el Consulado móvil que llevaremos este viernes, en que aquellos que tengan hijos nacidos aquí que los inscriban como tales, y que realicen sus gestiones para obtener la residencia”, acotó.

Agregó Herrera que, de igual forma, se hará énfasis en los casos de los nicaragüenses que trajeron a sus niños de Nicaragua sin papeles, que se inscriban para mandarles a traer sus partidas de nacimientos.

Añadió que a la par del Consulado móvil de este viernes, donde los trámites que se realicen serán gratuitos, se trasladará a otras zonas donde hay albergues para hacer la misma acción.

“Vamos a recoger la información para enviarla al gobierno. Ellos determinarán en qué otras cosas se les puede apoyar a aquellos que no sean sujetos de ayuda del gobierno costarricense”, sostuvo.

Finalmente, informó que a través del Consulado se gestionara con el Ejército tiendas de campaña militares, porque actualmente las que tienen los socorristas y personal de operaciones no son las indicadas por el fuerte viento y frío que azota esta región.

Por otra parte, este miércoles fueron rescatados tres cadáveres más, por lo que la lista oficial del OIJ llegó a 23, mientras que la lista de desaparecidos quedó en 13, de ellos tres son nicaragüenses.

Aunque oficialmente sólo aparecen siete nicaragüenses, la lista al parecer terminará con 10, puesto que Reinaldo Pérez López sigue esperando que puedan sacar los cuerpos de su hija Idania Pérez Borges; de su yerno Norlan Moran Flores, y de su nieta Hannia Flores. Ellos aún aparecen en la lista del OIJ como desaparecidos.

Recuadro
Llega el cadáver de
víctima nicaragüense
Tatiana Rothschuh
SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN
Junto a sus cinco hijos y en medio de un silencio sepulcral, Juana Rocha López trajo en un ataúd el cadáver de su esposo, que encontró la muerte en el terremoto registrado recientemente en Costa Rica.

Miguel Arteta Montoya, de 42 años, es uno de los 14 ciudadanos nicaragüenses víctimas del terremoto ocurrido en el país vecino, cuyo féretro fue traído por sus familiares por río Frío, e ingresó por Migración y Extranjería de San Carlos, en el departamento de Río San Juan.

Juana recordó cuando hace ocho años abandonaron Nueva Guinea y partieron hacia Costa Rica, en busca de mejores horizontes. Vivían en la Laguna de Fraijanes de Alajuela, donde tenían su casita y una familia constituida por cinco hijos, y según dice, sobrevivían de un puesto de artesanías.

Ella jamás imaginó que esa vida, que podría ser próspera, sería truncada por el devastador terremoto que provocó un alud de piedra y lodo y soterró a su ser querido en Catarata la Paz, de Barra Blanca.

Un solo momento y los perdimos
“El terremoto fue una cosa inesperada, un solo momento y lo perdimos, no hay palabras para explicar lo que pasó”, dijo Juana compungida por el dolor, mientras los pequeños la rodeaban.

La adolorida mujer califica como “una desgracia” la pérdida de su ser querido, y explica que junto a otros compañeros quedó atrapado, “estaban trabajando y se vino la avalancha de piedras desde la montaña”, manifestó.

La noche les agarró mientras venía con el ataúd en una lancha desde Los Chiles. En Migración de San Carlos, la familia de Miguel Arteta les esperaba, y todos presos de dolor tomaron rumbo a Nueva Guinea.