•  |
  •  |
  • END

Para sentir indignación no hay que tener una edad, sexo o una clase social determinada, tan sólo basta con ser testigo de cómo los gobernantes de nuestro país se reparten el poder a cambio de la libertad total de un delincuente. Éste es el sentir de varios pobladores entrevistados por EL NUEVO DIARIO.

Como un mal que ya se veía venir, el pasado viernes se eligió la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional que entrega el Poder Legislativo al presidente Daniel Ortega, a cambio de permitir que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia firmara la libertad absoluta y definitiva del ex presidente Arnoldo Alemán, condenado a 20 años por saqueo al Estado.

Pero ¿qué opina la gente sobre los últimos acontecimientos ocurridos en la Corte Suprema de Justicia y en la Asamblea Nacional?
Lacras y corruptos
Para Beatriz Ordeñana, de 28 años y ama de casa, ésta es una muestra más de que los políticos juegan con el hambre del pueblo. “En cierta forma, cada uno de los nicaragüenses tenemos la culpa porque nosotros mismos pusimos en el poder a semejantes lacras”, dijo Ordeñana, quien espera que de aquí a cuando su pequeña hija esté grande, “personas como Alemán y Ortega ya no estén corrompiendo a la sociedad”.

Nelson Calvo, joven estudiante de ingeniería, se muestra desilusionado, porque no cree poder ver una esperanza para nuestra sociedad. “Creo que el peor mal para el país son esos dos, Alemán y Ortega, y mientras ellos estén vivos Nicaragua no crecerá”, comentó.

Ladrones celebran juntos
“Tenemos que buscar cómo hacer algo por nosotros mismos, porque estamos en medio de una política catastrófica para los pobres, es mentira que va a venir alguien que nos va a resolver los problemas. Estos ladrones celebran juntos mientras el pueblo se muere de hambre”, opinó muy decepcionado don Carlos Zamora, quien a sus 78 años confesó ya no tener confianza en ningún político.

Ahora van por Montealegre
Franklin Cordero, de profesión abogado, cree que lo peor que pudo haber sucedido es partidizar el sistema judicial, porque de esta manera no hay forma de que los funcionarios públicos paguen en caso de cometer algún delito. “Pregonar justicia social y beneficiar sólo a un par de caudillos es una sinvergüenzada, te aseguro que el siguiente paso es meter preso a Montealegre y a cualquiera que estorbe a los intereses de esos dos”, afirmó Cordero.

Par de estafadores
A Carlos Padilla, habitante del barrio Las Torres, no le extraña lo sucedido. “Tanto Alemán como Ortega son un par de estafadores, porque eso es lo que hacen, estafar al pueblo que una vez les dio su voto. Yo prefiero votar por un ladrón del (Mercado) Oriental que por esos dos”, exclamó muy molesto Zamora.

Las reacciones de la población capitalina no se han hecho esperar. En las calles de los barrios, en las paradas de buses y en los mercados, se comenta el pacto Alemán-Ortega, un pacto que en una nueva edición termina por sepultar los vestigios de democracia en Nicaragua.