Gustavo Álvarez
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Como “un día trágico para la institucionalidad del país” calificaron analistas políticos la reafirmación del pacto Alemán-Ortega, que permitió no sólo liberar de toda culpa a Arnoldo Alemán y elegir una directiva en la Asamblea Nacional que favorece al orteguismo, sino que se allanó el camino para permitirle la reelección presidencial a Daniel Ortega, que ya controla todos los poderes del Estado.

La Corte Suprema de Justicia dio a conocer el viernes la sentencia por los casos de corrupción contra Arnoldo Alemán, en la que le dicta sobreseimiento definitivo, lo que permitió que momentos después se procediera a la elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional con clara tendencia orteguista, quedando reelecto como presidente René Núñez.

Para el filósofo y jurista Alejandro Serrano Caldera, lo ocurrido el viernes reafirma el pacto, y los objetivos de este capítulo eran el sobreseimiento definitivo para Arnoldo Alemán, que estableciera que nunca había cometido delito, y el control de la Asamblea Nacional por parte del Frente Sandinista, para lograr las reformas constitucionales que le permitan a Daniel Ortega reelegirse en la Presidencia de la República.

“Esto conlleva a un paso de controlar totalmente el Estado (por el Frente Sandinista), porque ya tiene el Poder Judicial, el Electoral, la Contraloría y ahora la Asamblea Nacional”, subrayó.

Sandinismo con el control total del poder
Serrano añadió que lo que se está diseñando es un aparato de control total del poder, pero el objetivo es lograr las reformas constitucionales que le permitan a Ortega eliminar el impedimento de la reelección continua y establecer el sistema parlamentario.

Para el analista político Carlos Tünnerman, lo que ocurrió no fue más que una actualización del pacto, en el que se repartieron a manera de trueque la sentencia absolutoria para Alemán y el control de la Asamblea Nacional para el Frente Sandinista.

“Es trágico para el país, porque revela que la justicia puede ser pagada y se puede emitir sentencia a favor de alguien según sus intereses”, apuntó.

Tünnerman calificó de cínica la posición de algunos diputados liberales y orteguistas, que se empecinan en decir que la sentencia y la elección de la directiva de la Asamblea Nacional son pura coincidencia.

“No fue coincidencia, porque en primer lugar citó para la lectura de la sentencia un presidente de Sala que es orteguista; una magistrada orteguista fue sustituida por un magistrado liberal, y asistieron los magistrados orteguistas para formar quórum, y aunque después razonaron su voto, es una lavada de cara por el alto costo político que van a pagar, porque favorecieron que se dictara sentencia”, expresó.

Añadió que algunos miembros de la cúpula liberal hasta hablan de un arreglo político a largo plazo, que le permitiría a Ortega eliminar el impedimento de la reelección continua, mientras el país está siendo sacrificado por los intereses de los dos caudillos.

“En consecuencia, ayer (viernes) fue un día trágico para la institucionalidad del país, trágico también para Nicaragua, porque se nota que predominan frente a los intereses nacionales de los 6 millones de nicaragüenses, los intereses de dos caudillos, y en el caso del PLC (Partido Liberal Constitucionalista) es triste, porque con esto de plegarse al Frente Sandinista en el único poder que no controlaba Ortega, asume un costo político muy grande, que lo condena a convertirse en partido político zancudo”, dijo.

Grave crisis institucional
En tanto, el jurista Sergio García Quintero afirmó que la República de Nicaragua se encuentra sometida a la más grave crisis institucional, especialmente en lo que respecta a la administración de justicia, en la que la Corte Suprema actúa como una herramienta de trabajo del Presidente de la República para someter a su capricho toda la administración judicial.

“En Nicaragua ha desaparecido el Estado de Derecho, se ha roto en mil pedazos el marco jurídico que debía sustentar a la nación, y se ha impuesto, por el contrario, una sofisticada, pero férrea dictadura de parte del gobierno de Daniel Ortega”, aseveró.

Dijo que el caso de Alemán Lacayo es un verdadero escarnio para la justicia, no sólo de Nicaragua, sino universal, porque al sobreseérsele definitivamente, se le devuelve la libertad, se sanean todas sus propiedades y capitales que de alguna u otra forma se encontraban sometidos a medidas precautelares.

“Pero en ninguna parte aparece que el ahora recontra millonario ex delincuente Arnoldo Alemán Lacayo, haya procedido a devolver lo que hurtó, lo que se robó, lo que defraudó, y el producto del peculado y defraudación cometido contra el erario publico, que era razón sine qua non para que se procediera a una revisión de su sentencia o a una liquidación de pena, y todo esto es producto de la corrupción del gobierno de la República, al negociar y regatear sobre la justicia, que en esta oportunidad ya puede venderse en su totalidad o a retazos, como vendían la tela los buhoneros de hace algunas décadas en el país”, manifestó.

Dora María Téllez, dirigente del Movimiento de Renovación Sandinista, señaló que Daniel Ortega “lo único que no va a controlar nunca es la conciencia de los nicaragüenses”, tras agregar que lo ocurrido el viernes es una muestra de la “dictadura que ya logró” instaurar.

Luego Téllez prosigue: “Es dueño de todo, de la sentencia que sacó a Alemán, de todos los magistrados. El punto es que no es dueño de los nicaragüenses, por eso tuvo que robarse las elecciones”.

La ex guerrillera considera que Ortega “se enderezará” con la presión del pueblo.