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Granada se ha convertido en un lugar privilegiado para los violadores sexuales, debido a que muchos logran salir en libertad a través de argucias legales o, simplemente, a que nunca son llevados al banquillo de los acusados.

Así lo denunciaron miembros del Movimiento de Padres de Víctimas de Abusos Sexuales de esa ciudad, quienes confirmaron que la última perla registrada en diciembre pasado, fue una resolución del Tribunal de Apelaciones de Granada, cuyos magistrados, dejaron en libertad a Johnny Rafael Chavarría Ortega, acusado de violar a una menor de edad.


“Un enfermo de muerte”

Chavarría Ortega fue condenado a 15 años de prisión, pero su abogada defensora, a través de un cuestionado dictamen de medicina legal, logró que los magistrados cambiaran la prisión por prisión domiciliaria. “Fue una terrible aberración de un médico forense y de tres magistrados”, denunció el señor Humberto Blanco, padre de la víctima y miembro del Movimiento de Padres.

Según el dictamen de medicina legal, Chavarría Ortega presentaba inflamación en las articulaciones de la mano, hígado graso, hipertensión y corazón taquicárdico. El médico forense de Granada, doctor Mario Hernández, dictaminó que el violador no podía continuar en la cárcel por el peligro a un infarto o de un derrame cerebral. Los magistrados solícitos decidieron mandarlo a su casa sólo con el compromiso de presentarse a los juzgados cada 15 días.

Pero ese es sólo uno de los tantos casos que se registran en esa ciudad. También está un teniente de la Policía Nacional, quien abusó de una hija de su actual compañera de vida, la que de paso también es oficial de la Policía.

El hecho ocurrió en febrero de 2008, y el sujeto nunca ha sido llevado a los tribunales porque el expediente del Ministerio Público fue presentado en dos ocasiones ante un juez, y éste decidió inhibirse y mandar el caso al Tribunal de Apelaciones para que resuelva a qué juez llevarlo. Éste es, precisamente, el mismo tribunal que sacó al violador Chavarría Ortega y que también mandó a la calle al norteamericano Erick Volz.


El ayudante del sacerdote
Los denunciantes también se refirieron a Marcos Carranza González, un predicador de la palabra, quien contó con el apoyo de un sacerdote de la localidad, quien habría pedido a la Policía que no lo capturaran porque le ayudaba a predicar durante los días de Semana Santa.

Carranza González era protegido del sacerdote y se aprovechó de la confianza que le tenía la dueña de la casa donde se hospedaba, y cuando quedó solo con un hijo de ésta lo violó, según lo denunció la señora Sandra Jerez, miembro del Movimiento de Padres.

Otra perla en Granada es Luis Enrique Domínguez Borge, conductor del Colegio María Auxiliadora. Este sujeto, según los denunciantes, violó a niños dentro de Colegio y fue protegido por las monjas que administran el centro.

Según Jerez, las monjas nunca aceptaron los actos bochornosos de su conductor y lo defendieron a capa y espada, llegando incluso a negar la matrícula a los hijos de los padres que comentaban o preguntaban sobre el chofer violador.

“En año y medio ni un solo violador ha sido condenado por los tribunales de Granada, el único que logró llegar a las cárceles salió por un dictamen médico legal”, aseguró el señor Blanco.