Jorge Eduardo Arellano
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Ni objeto volador no identificado, conocido popularmente como OVNI, ni naves militares, ni mucho menos presagios o bendiciones. La luz resplandeciente y multiforme que durante muchas horas del domingo por la tarde, hasta casi la media noche, iluminó la parte occidental del firmamento, corresponde al planeta Venus, que durante este año podrá ser observado a simple vista, ya que se encuentra en la fase máxima de su ciclo de elongación.

Esto quiere decir que está en el punto más alto de su ángulo con respecto al Sol y al planeta Tierra. Por eso el domingo pudimos observar tan cercana a nosotros esa radiante luz del planeta Venus.


Se muestra radiante
Según la explicación de Humberto García Montano, docente de Física e instructor del observatorio astronómico de la Universidad Autónoma de Nicaragua, UNAN, Venus no es como la Tierra, que absorbe todos los rayos del Sol, sino que los refleja como si se tratara de un gran espejo, ya que él mismo posee gran lustrosidad.

Este fenómeno puede ser observado cuando el sol ya se está ocultando y a medida que va anocheciendo, se va viendo más brillante.

“Ayer (el domingo) yo no estaba en el observatorio, pero como siempre me fijo en el cielo, desde el patio de mi casa pude ver al planeta (Venus), y en verdad estaba radiante, expresó García.

Aunque el reconocido científico Jaime Incer Barquero no logró mirar el espectáculo luminoso, también concuerda con García al decir que lo único raro que en estos días se puede atisbar en el cielo, es el planeta Venus, pero también reconoce que dicho planeta no concuerda con la descripción que hacen las personas sobre el “objeto”.

“Yo no me di cuenta de nada, pero Venus este año lo podemos ver bien grande y brillante”, concluyó Incer Barquero”.

El luminoso astro causó consternación entre los pobladores que se tomaron unos minutos para levantar su vista hacia el cielo, quienes al observar esa luz empezaron a hacer conjeturas sobre su origen.

Más de alguna persona atribuyó en un primer momento la presencia del “objeto” a una señal divina. Tal fuel el caso del diputado Salvador Talavera, quien pensó que “esta es una señal divina y que cosas buenas están por venir”, al disfrutar del fenómeno desde su casa de habitación.

Aún hay quienes no se conforman con la explicación científica y buscan otra respuesta dentro de la profunda imaginación humana, pero ya descartada la hipótesis de que haya correspondido a una señal celestial, esperamos que la posibilidad de que sucedan cosas positivas en el futuro próximo de Nicaragua no se esfume, ya que estamos muy necesitados de buenas noticias en nuestro país.