Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Washington / El País
El Secretario de Defensa, Robert Gates, el único miembro de la Administración de George Bush que ha mantenido su puesto tras la toma de posesión de Barack Obama, pasó la jornada del martes en una base aérea no revelada por el Pentágono, como 'sucesor designado' para que tomara las riendas del gobierno federal en caso de que hubiera acontecido una catástrofe en la inauguración del mandato del nuevo presidente.

Gates, como responsable de Defensa, es el sexto en la línea de sucesión del presidente. El resto de posibles sucesores, el vicepresidente Joe Biden; la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, y el senador más veterano, Robert Byrd, entre ellos, estuvieron el martes en el acto de toma de posesión de Obama. Es habitual que un miembro del Gobierno no acuda a eventos de la magnitud del ocurrido el martes, para tomar las riendas del Gobierno federal en caso de un desastre natural o un ataque terrorista.

A pesar de que la jornada transcurrió sin incidentes, organizada en el marco de la mayor operación de seguridad de la historia del país, el FBI y el Departamento de Seguridad Interior revelaron en la madrugada del lunes que un grupo terrorista somalí, a-Shabaab, había intentado introducir agentes en EU para tratar de interrumpir la investidura. Seguridad Interior, sin embargo, restó importancia a esta amenaza y dijo que se la estudió simplemente para tratar de preparar al país ante cualquier eventualidad.

Desde la madrugada del martes, los 20,000 agentes que participaron en el dispositivo de seguridad cerraron las calles que rodean al National Mall y la zona del desfile presidencial. Coches policiales patrullaron el centro durante toda la mañana. A las nueve de la mañana, además, tuvieron que cerrar el acceso a la zona central del Mall, después de que se cubriera su máxima capacidad.


Altas medidas de seguridad
Durante toda la mañana, helicópteros y avionetas sobrevolaron la ciudad para garantizar la seguridad en la ceremonia. 32,000 soldados en activo y reservistas estaban de servicio para actuar inmediatamente en caso de que hubiera habido un atentado. Las 58 agencias federales que organizaron este dispositivo diseñaron planes de actuación inmediata en caso de atentados suicidas, ataques con explosivos, u otros usos de armas de destrucción masiva. Obama viajó en su nuevo coche oficial: una limusina blindada fabricada especialmente para él por General Motors.

El Servicio Secreto le desaconsejó a Obama que emulara a sus predecesores más inmediatos. Desde 1977, todos los presidentes han caminado al menos una parte del desfile de llegada a la Casa Blanca, que se celebra en la Avenida de Pensilvania. La única excepción fue la de Ronald Reagan, que en 1981 lo hizo en un coche descapotable y que en 1985 canceló el desfile por las bajas temperaturas.

Los mayores incidentes los causó, en realidad, el frío. La temperatura, a las siete de la mañana, era de menos seis grados centígrados. Veinte personas fueron hospitalizadas, según el gobierno local de Washington, por problemas respiratorios e indicios de congelación.