Luis Galeano
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Con el apoyo de los dos contralores orteguistas más su voto, el doctor Guillermo Argüello Poessy se convirtió nuevamente en el presidente de la Contraloría General de la República, CGR, cargo que había ocupado ya en dos ocasiones anteriores, en 2000 y 2006.

La falta de apoyo de los contralores liberales, Lino Hernández y Fulvio Palma, para la elección de Argüello Poessy, demuestra la diferencia que existe entre ellos, aunque el veterano jurista desestimó que haya algo de eso en las decisiones adoptadas ayer.

“Lo que pasó fue que Lino propuso a Fulvio, éste propuso a Lino, y los colegas sandinistas me propusieron a mí, y como no es necesario entrar en un problema por eso, quedé electo por mayoría”, dijo Argüello Poessy, apoyado por Luis Ángel Montenegro y José Pasos Marciaq.

Como vicepresidente fue electo Montenegro, quien tenía aspiraciones de reelegirse por tercera vez en el cargo, pero al final declinó.

Diversos sectores consideran que Montenegro se ha encargado de restarle credibilidad al ente fiscalizador, pues desde que asumió el gobierno el comandante Daniel Ortega, para él no se ha registrado ningún acto de corrupción o cosa parecida, y, más bien, ha servido de vocero al Ejecutivo cuando se le ha cuestionado, por ejemplo, quién paga sus viajes en aviones privados en los que viaja acompañado de sus familiares.


“No me sorprende”, dice Hernández
La elección de Argüello Poessy como titular de la entidad fiscalizadora “no fue sorpresa”, afirmó su colega liberal Lino Hernández, quien se excusó de no votar por Argüello Poessy, por no estar de acuerdo con que la presidencia esté recayendo en él o Montenegro, gracias a un acuerdo entre ambos.

“Me parece que si somos cinco contralores, debíamos tener la oportunidad de ser presidente uno por cada año, pero eso no se ha respetado”, dijo Hernández.

Añadió que aunque no votó por Argüello Poessy, espera que desempeñe un buen papel como lo ha hecho en otras ocasiones, pero que tiene sus dudas sobre la capacidad física del colegiado liberal, pues se encuentra bastante enfermo, y, por tanto, ante cualquier ausencia prolongada del titular, las riendas las tomaría nuevamente Montenegro.

“Efectivamente estoy con problemas de salud, pero la presidencia de la Contraloría no es más que un cargo simbólico, porque el peso que tenemos (todos los contralores) es el mismo, así que no veo yo que vaya a ser algo complicado”, dijo Argüello Poessy.