Eloisa Ibarra
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Los magistrados liberales de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) tienen preparado un proyecto de sentencia a favor del ex alcalde de El Ayote, Eugenio Hernández, condenado a 25 años de presidio por la muerte de la periodista, María José Bravo, confirmó un asesor de la Corte.

Según nuestra fuente, el proyecto de sentencia lo habrían preparado dos magistrados liberales: Antonio Alemán y Sergio Cuarezma, con quienes no ha sido posible conversar para conocer la especie.

El vicepresidente de la CSJ y miembro de la Sala Penal, Rafael Solís, al ser consultado al respecto dijo que ellos (sandinistas) no conocen ningún proyecto, pero que “anda el rumor fuerte de que Alemán o Cuarezma ya hicieron el proyecto de sentencia a favor de Hernández”.

Solís aseguró que él ya dio su palabra, y la mantendrá, de que no dará su voto para liberar a Hernández, y que su colega Yadira Centeno, quien integró sala en sustitución del Presidente de la Sala Penal, Armengol Cuadra, que está inhibido, tampoco la firmará, y cree que la magistrada Juana Méndez tiene una posición similar.

El magistrado Solís explicó que, en este caso, los liberales no pondrán hacer quórum sólo ellos, porque a diferencia del caso de Alemán, tramitado con el viejo Código de Instrucción Criminal, el proceso se sigue con el Código Procesal Penal (CPP), que establece que solamente pueden resolver quienes estuvieron en la audiencia.

Vale recordar que en diciembre pasado, la Sala Penal remitió la audiencia de casación a Hernández, y en ella estuvieron los liberales Antonio Alemán, Sergio Cuarezma y Gabriel Rivera, y los sandinistas Solís, Centeno y Méndez, y de acuerdo con el CPP, sólo estos magistrados pueden resolver el caso.


Quedará como “homicidio imprudente”

El proyecto de sentencia de los liberales a favor de Hernández contemplaría el cambio en la tipificación del delito, dejándolo como homicidio imprudente, cuya pena es de uno a cuatro años de prisión, lo que le permitiría quedar en libertad de forma inmediata.

En la audiencia de casación de diciembre, doña Antonia Sánchez, madre de María José, les pidió a los magistrados de la Sala Penal que mantuvieran la condena para Hernández, porque él le confesó a alguien en la cárcel que “mató” a su hija, y él sabe a quién se lo dijo.

Hernández fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de Bravo, ocurrido el 9 de noviembre de 2004, en la entrada principal del Centro de Cómputos, que funcionaba en el Instituto Nacional “Josefa Toledo de Aguerrí”, en Juigalpa, donde un grupo de personas reclamaba por los resultados.

En la audiencia de casación, William Cuadra, defensor de Hernández, insistió en su tesis de la “bala saltarina”, que consiste en que primero pegó en el suelo, después rebotó en una pared y finalmente impactó en María José de manera “fortuita”.

Hernández “no mató a María José”, afirmó Cuadra, tras argumentar que el arma se disparó sola, y que si su cliente hubiese disparado con el arma dentro del bolso, donde la llevaba, se le habría desbaratado la mano.

El fiscal, Julio Montenegro, rechazó la tesis de la bala saltarina por carecer de fundamento, según los peritajes, porque, en primer lugar, a Hernández le encontraron residuos de nitrato en la mano izquierda, lo que demuestra que él disparó la pistola calibre 38.

Recordó que en el proceso hicieron pruebas de dejar caer la pistola a más de un metro para ver si se disparaba sola y esto nunca sucedió, y rechazó por falta de seriedad el argumento de que si era disparada dentro del bolso, se desbarataría la mano.

Montenegro refirió que una prueba de que el disparo fue intencional, es que varios testigos indicaron que antes de el hecho, Hernández anduvo preguntando quién era María José, porque no la conocía personalmente, se ubicó a metro y medio de su víctima, y en cuclillas disparó con el arma dentro del bolso rojo que llevaba.