Jorge Eduardo Arellano
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Redaccion Central

El semanario “El 19”, medio impreso de propaganda del Gobierno por medio del cual, según el asesor presidencial para Asuntos Sociales, Orlando Núñez, se había “democratizado” la información, no seguirá circulando impreso, y sólo quedará disponible en edición digital, confirmaron diversas fuentes ligadas a la Secretaría de Comunicación del Ejecutivo. Las razones de la clausura del medio oficialista, de acuerdo con las fuentes, fueron pugnas de liderazgo entre quienes lo dirigían, malos manejos de las finanzas, sobre todo en el pago de la impresión, y falta de presupuesto para sostenerlo. “EL 19” fue lanzado a las calles el 22 de agosto del año pasado, en saludo al 30 aniversario de la toma al Palacio Nacional por el Comando FSLN “Rigoberto López Pérez” y al 28 aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización. Empezó vendiéndose a tres córdobas, pero luego hasta se regalaba por la falta de atención de la población.


Palabras al viento
La publicación semanal, según la primera dama y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, se convertía en una conquista y una victoria más para el pueblo nicaragüense, “cansado de la desinformación a la que los medios escritos y televisivos de la derecha nos someten”.

“Estas páginas inauguran hoy sendas de triunfo, para los empobrecidos, las familias, las personas, mujeres, hombres, adultos, jóvenes, niñas y niños, cada nicaragüense, hermano, hermana, convencid@ de tener derecho a vivir dignamente”, dijo en aquel momento Murillo, cuyos escritos y extensas reflexiones eran vistas en una o dos páginas del semanario.


Verdadero objetivo: difamar
Sin embargo, en realidad, lo que más se vio en la publicación --cuyo último número impreso en papel, fue la edición 16 correspondiente a la semana del 11 al 18 de diciembre del año pasado--, fueron ataques a la oposición, a personalidades del país y a los medios independientes. Asimismo, en el mismo se observó alabanzas al Gobierno, entrevistas sin críticas ni criterios propios, así como artículos en los que se difamó a personas a diestra y siniestra, con firmas ficticias como “Pedro Páramo” o “Chile Picante”, detrás de las cuales se escondieron ex trabajadores de medios independientes y otros que trabajan en poderes del Estado.

Algunas de las publicaciones disfrazadas de periodismo de investigación, dieron lugar a persecuciones contra Organismos No Gubernamentales (ONG) como el caso del Centro de Investigaciones para la Comunicación (Cinco) y el Movimiento Autónomo de Mujeres MAM, dirigidos por el periodista Carlos Fernando Chamorro y Sofía Montenegro, respectivamente.


“Metieron las manos” y los agarraron
De El 19, se tiraban 30 mil ejemplares semanalmente. En esta publicación trabajaban de planta siete periodistas, pero había colaboraciones de divulgadores que, desde sus oficinas, enviaban sus escritos, por medio de los cuales destilaban veneno y odio contra la oposición o sus antiguos jefes y colegas, y hasta pretendieron erigirse en ideólogos, al dar lecciones de periodismo y política. El costo del tiraje de El 19 era de 12 mil dólares, pero de acuerdo con las fuentes, el manejo de ese dinero fue una de las principales razones por las que se tomó la decisión de no hacerlo más en papel y dejarlo vivo sólo de manera digital.

Las fuentes señalaron que al menos en las dos primeras publicaciones del semanario, quienes estaban al frente del medio presentaron costos de impresión superiores a los que realmente costaban. “Dijeron que valía 16 mil dólares, cuando en realidad el costo era 12 mil, pero como gato no come gato, los descubrieron y les pusieron freno”, aseguraron los informantes.

Ayer intentamos hablar con Murillo en la Secretaría del Frente, que sirve como su despacho y es a la vez su casa de habitación, pero como en otras ocasiones nos indicaron que tramitarían la petición de entrevista y que regresarían la llamada, pero eso --como ya es costumbre-- no ocurrió.