•  |
  •  |
  • END

Aferrada a un retrato de su madre, con el aliento entrecortado por los suspiros de agonía, y apenas consciente de la presencia de los reporteros conmocionados por su dolor, Migdalia Castro hace un último esfuerzo por contener el llanto cuando una vez más observa el pequeño féretro que recibirá en sus manos: “¡Mamita linda, por qué me dejaste solita con mis hermanos!”

A su izquierda, apenas a un metro de distancia, doña Enemesia Domínguez parece perder el conocimiento por la incertidumbre, la desolación. Una joven intenta reanimarla con leves golpecitos en su mejilla, y le pide que se levante, que sea fuerte, hasta que poco a poco se desvanece. Es inútil: los cantos y las plegarias que declama el sacerdote, no le traerán a su hijo a su lado.

Este drama, ocurrido la tarde de ayer en las instalaciones de la Cancillería, fue el mismo que vivieron otras ocho familias nicaragüenses, cuando Iury Orozco, Directora General Consular de la Cancillería, se encargó de repatriar los cuerpos del resto de connacionales asesinados el pasado 8 de noviembre, en Zacapa, Guatemala.

Los primeros cinco cuerpos de los nicaragüenses habían ingresado al país recientemente.


Todavía no se sabe móvil de matanza
Ni las autoridades guatemaltecas ni las nicaragüenses han ofrecido novedades sobre el móvil de la matanza.

Orozco se encargó ayer de entregar dos ataúdes en Chichigalpa, dos en León y uno en La Paz Centro, en un recorrido que hizo desde la frontera de El Guasaule hasta Managua.

Acompañados de decenas de personas, los restos de José Abraham Paiz Vanegas y Lorena Teresa Aguilar, ingresaron a la 1:20 de la tarde del miércoles a las viviendas de sus familiares en Chichigalpa, donde serán velados y sepultados hoy en el cementerio local.

Salvador Paiz Vanegas, hermano del encargado de la excursión, dijo que fueron dos meses y doce días de angustiosa espera del cuerpo de su hermano, que deja dos hijos en la orfandad.


“No puede quedar impune”

“Enorme dolor embarga nuestros corazones, estamos tristes pero confiamos que la Policía de Guatemala esclarezca este crimen atroz. Esto no puede quedar impune, los asesinos actuaron con saña y crueldad despiadada”, dijo.

María Veneranda Sandoval Domínguez, tía de Jesús Ezequiel Domínguez, de 21 años, originario del barrio “Teodoro López”, de Ocotal, dijo que velarán los restos de su deudo y lo sepultarán en el cementerio de esa ciudad norteña.

Ya en Managua, en la Cancillería se ofició una misa en memoria de los restantes cinco cuerpos. Migdalia no soltó ni un momento, un retrato con la foto de su madre, doña Martha Reyniros Castro. “Se la tomaron cuando uno de mis hermanos salió del sexto grado, en diciembre del año antepasado”, comentó brevemente.

El canciller Samuel Santos prometió que el gobierno no va a descansar hasta “capturar y castigar a los culpables”.