•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Cecia y Ronald Soza, dos hermanitos de padres nicaragüenses, no paran de llorar desde que su mamá fue detenida en diciembre por las autoridades de inmigración. Desesperados por tenerla nuevamente con ellos, comenzaron una huelga de hambre y están rogándole al presidente Barack Obama que frene la deportación de la mujer.

Maricela Soza, la mamá de los niños, fue detenida en su propia casa por su condición de indocumentada y tiene una orden para ser deportada este próximo jueves. Cecia, de 12 años, y Ronald, de nueve, esperan que Obama los escuche para que su mamá salga de la prisión de inmigrantes en la que está y pueda quedarse en Estados Unidos a vivir con ellos.

Los niños, que dijeron haber nacido en Estados Unidos y haber decidido ellos mismos comenzar el ayuno, pasaron la noche en dos colchones tirados en el piso de la oficina de la Fraternidad Americana, una organización que ayuda a los inmigrantes hispanos con necesidades. Su tío Fausto Soza estaba con ellos acompañándolos, al igual que su guardiana legal, Nora Sándigo.

El padre permanece oculto
Su padre, Ronald Soza, en cambio, permanecía en un lugar desconocido de la ciudad, por temor a que las autoridades de inmigración lo encontraran y detuvieran por su condición de indocumentado. Por este motivo se negó a efectuar declaraciones.

Maricela Soza, que llegó a Estados Unidos en 1997 cruzando a pie por la frontera de Texas, fue detenida el 19 de diciembre pasado a eso de las 6.30 de la mañana en su casa de Pompano Beach, a unos 70 kilómetros al noreste de Miami. Minutos antes había salido a acompañar a su hija a la parada del autobús que la pasaba a buscar para ir a la escuela y cuando regresó estaban esperándola varios agentes de inmigración para llevársela detenida en presencia de su hijo menor y de su esposo. Desde entonces la mujer de 32 años, que con anterioridad sólo permanecía en su casa dedicada a sus hijos, está en un centro de detención para inmigrantes que esperan ser deportados a sus países de origen.

Su esposo, de 42 años, había solicitado en el año 2000 el amparo de la ley Nacara, que otorga la residencia legal a algunos nicaragüenses y centroamericanos que llegaron al país antes del 1 de diciembre de 1995. Un juez de inmigración se lo denegó en el 2003, aduciendo que no podía documentar su presencia en este país antes de esa fecha; y un tribunal de apelaciones confirmó el fallo del magistrado en el 2005. Soza, que también podría ser deportado a Nicaragua, asegura que arribó por segunda vez a Estados Unidos en el verano de 1995.

El abogado del matrimonio, Alfonso Oviedo Reyes, expresó que busca la reapertura del caso de los Soza para demostrar que sí pueden ser amparados por Nacara y frenar así las deportaciones."Hemos pedido a la Corte que suspenda la deportación mientras se reabre el caso", expresó Oviedo en comunicación telefónica. La huelga de hambre es la única manera que tienen los niños de demostrar su inconformidad", afirmó el letrado y explicó que Obama "debería tomar la decisión de frenar la deportación".