•  |
  •  |
  • END

Al filo de las cinco, cuando la tarde empezaba a declinar sobre el paisaje de fincas y parcelas camino a Ciudad Darío, en el departamento de Matagalpa, Maricela Vallejos de Soza, finalmente, pudo conciliar el sueño interrumpido desde las cuatro de la madrugada.

Ya no estaban los periodistas que la aguardaron por casi dos horas en el Aeropuerto “Augusto C. Sandino” a su llegada desde Miami como nicaragüense deportada. Tampoco los oficiales de Policía que la escoltaron de los flashes de las cámaras y de las miradas absortas de decenas de personas en esa terminal. Recostada en el asiento de la camioneta, durante el largo viaje a su pueblo natal, Maricela seguramente habría de recordar la promesa que le hizo a sus hijos, Cecia, de 12 años, y Ronald, de 7, a quienes dejó en Miami en contra de su voluntad: “No estén tristes. Dios sabrá si hay alguna forma de que nos volvamos a reunir”.

En brazos de su familia

Éste fue el mensaje que dejó a sus pequeños por medio de una breve entrevista con EL NUEVO DIARIO, antes de partir de Managua. Su hermana Jamileth y otros familiares la recibieron con los brazos abiertos entre lágrimas de felicidad, congoja, pero también dolor.

Maricela recibió la noticia desde Estados Unidos, de que sus hijos finalmente habían abandonado la huelga de hambre que iniciaron el lunes, como gesto de desesperación ante la opinión pública y ante el mismo presidente Barack Obama, para que no fuera deportada. “Ellos estaban luchando a su manera para que no me mandaran”, comentó Maricela, de 32 años, a END.

¿Usted se enteró de que los niños estaban en huelga de hambre?
“No me di cuenta porque ellos me hayan dicho, sino porque vi la noticia de que los niños estaban en huelga de hambre, y cuando los vi dije: ¡No! ¿¡Por qué se ponen a hacer eso!?
¿Pero usted estaba de acuerdo con la huelga de hambre?
“No estaba de acuerdo. Yo no me di cuenta porque estaba encerrada”.

Vallejos arribó a Nicaragua en el vuelo comercial número 969 de American Airlines, proveniente de Miami, poco después de las dos y media de la tarde de ayer.

Por más de dos horas, su hermana Jamileth permaneció de pie detrás de un cristal, junto con otros parientes, examinando con la mirada a cada uno de los pasajeros que llegaban al salón de recepción de equipajes, por el costado Este del aeropuerto.

Un bolso y los recuerdos de sus hijos

Hasta que finalmente la vio, sin más equipaje que un bolso negro, y en sus manos el recuerdo de sus hijos en Miami. Cuando ambas se toparon en la salida de salón VIP, se fundieron en un abrazo que no dejó aliento para las palabras, únicamente para las lágrimas.

En conversación telefónica con EL NUEVO DIARIO comentó, un poco más tranquila: “Imagínese cómo estoy de triste, porque yo estoy aquí tan lejos y mis hijos están allá”.

“Estoy triste por la separación de mis hijos que no sé por cuánto tiempo va a ser. Tendríamos que platicarlo con mi esposo, con los abogados, a ver qué es lo que pasa”, añadió.

Maricela reveló que desde días atrás conocía la fecha en que regresaría a Nicaragua por permanecer ilegal en Estados Unidos, adonde llegó por tierra en 1998.

“A mí ya me habían dicho qué día me tocaba salir, es decir, hoy (ayer) 28 de enero. A mí ya me habían dicho que tenía salida para esta fecha”, señaló. “Ellos (sus hijos) seguro pensaron: Tal vez tratamos de hacer algo”, añadió.

Maricela recordó el día en que fue detenida por las autoridades de Migración. “Fue el 17 de diciembre. Yo llegaba de dejar a la niña en la escuela, y llegaron unos agentes de migración a traerme a mi casa. Andaban en carros de civil. Me preguntaron si mi nombre era Maricela Soza. “Sí” les dije. Me dijeron que eran de Migración, y que me tenía que ir con ellos”.

Vallejos, quien en Estados Unidos utiliza el apellido de su esposo Ronald Soza, reconoció su estado ilegal en ese país: “Yo no tenía mis papeles”. Y lamentó que de ahora en adelante y de manera indefinida, podrá saber de sus hijos únicamente por medio del hilo telefónico.

¿Cuál es su situación legal?

“Por ahora no puedo regresar. Por ahora no. Se está tratando de ver lo que se puede hacer, si existe alguna manera de que yo regrese. Por medio del presidente (Obama), tal vez aprueba una ley o algo así.

Mensaje a sus hijos

¿Qué mensaje le gustaría enviarles a sus hijos?
“No estén tristes. Dios sabrá si hay alguna forma de que nos volvamos a reunir. Pero sí les digo que los quiero mucho, que aunque yo esté lejos, son mis hijos y los voy a seguir queriendo donde estemos”.

“Imagínese cuánto los extraño. Les mando mis mejores deseos a mis hijos, y dígales que los quiero muchísimo, muchísimo”.

Intentamos comunicarnos con Maricela una vez más, mientras proseguía su viaje al final de la tarde hacia Ciudad Darío. Su hermana respondió la llamada telefónica: “Sí, ella está aquí, pero va dormida, y no la queremos molestar. La pobrecita está despierta desde la cuatro de la madrugada”.

RECUADRO
Niños están con su padre
Nora Sándigo, Directora Ejecutiva de la organización Fraternidad Americana, radicada en Miami, entidad que brindó su respaldo a los pequeños Cecia y Ronald en su decisión de someterse a una huelga de hambre por la deportación de su madre, afirmó que los niños desistieron este miércoles, y que se encuentran seguros “en algún punto de la ciudad” en compañía de su padre.

Aseguró que conservan un buen estado de salud, debido a la atención que recibieron de varios médicos, y destacó que la huelga fue moderada por tratarse de niños.

“Lo que me preocupa más es la parte emocional, cómo les ha afectado el hecho de que su madre sea deportada”, añadió Sándigo.

Señaló que Fausto Soza, hermano de Ronald Soza, y tío de los pequeños, por ahora conserva la tutela.

Según Alfonso Oviedo, el abogado que lleva el caso de Maricela y de su esposo Ronald, todavía existe un “chance” para que la nicaragüense pueda regresar junto a sus hijos.

Explicó a EL NUEVO DIARIO que Ronald Soza, quien llegó al país en 1995, tiene un caso pendiente sobre el otorgamiento de su residencial legal, y que al ser beneficiario de la Ley Nacara, de recibir dicha residencia, Maricela igualmente tendría derecho a recibirla.

Consulado y Cancillería despistados

Por su parte, tanto el Consulado de Nicaragua en Miami como la Cancillería en Managua, revelaron que la deportación de Maricela Vallejos no estaba programada para realizarse este miércoles 28 de enero. Según estas fuentes oficiales, a la nicaragüense no se le había extendido un documento oficial de viaje, necesario para ser deportada por las autoridades de EU.