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Migrar hacia Costa Rica no sólo representa encontrar un trabajo o las posibilidades de superación que no tienen los nicaragüenses en su país, sino también un jugoso método de recaudación para los gobiernos tico y pinolero.

Asimismo la migración ha crecido en los últimos años, sólo que presenta un fenómeno diferente a las oleadas de las décadas de los 80 y 90, es decir, la estiman estable y circular porque entran y salen. No se quedan.

Mientras el director de Migración de Costa Rica reportó que entre el cinco y el 14 de enero del presente año captaron 552 mil 660 dólares en concepto de visas a nicaragüenses, el embajador de Nicaragua en este país, Harold Rivas Reyes, indicó que en diciembre de 2008 el Consulado recaudó 202 mil 540 dólares en ese mismo rubro. Adicionalmente, 125 mil 118 dólares en otros trámites que realizaron nicaragüenses.

“En diciembre se entregaron 10 mil 127 visas, y en lo que va de enero, 4 mil 589, que representan 91 mil 780 dólares en recursos”, detalló el funcionario, indicando que todo el dinero pasa a la caja del Ministerio de Hacienda.

“A nosotros no nos queda nada. Todo se deposita. Somos presupuestados”, aclaró Rivas, y justificó que esa recaudación no se puede valorar como negocio, porque es parte de lo que está establecido en las leyes que los diputados han aprobado (Ley de Aranceles Consulares).

Les cobran por todo

A lo recaudado en visas en el mes de enero se le deben sumar 102 mil dólares que han generado los pinoleros en servicios consulares, entre ellos pasaportes ordinarios, inscripciones y autenticaciones.

El embajador adujo que si bien es cierto que la visa para ingresar a Nicaragua cuesta 25 dólares (cinco más que la visa tica), hay otros servicios que son más baratos, como las autenticaciones, que cuestan 25 dólares, mientras que Costa Rica cobra 40.

Hay que destacar que un buen porcentaje de los que pagaron visas para ingresar a Nicaragua son compatriotas que se han nacionalizado, o bien hijos de nicaragüenses que viajan con pasaporte tico, siendo ésta una de las principales demandas de los inmigrantes, porque ven ilógico que a sus hijos, que son nicas, les cobren por ingresar a su país.

Otro rubro importante de recaudación con los inmigrantes es la emisión de cédulas de residencia, por el que el gobierno tico obtuvo un millón 600 mil dólares, ya que entregó unas 35 mil a connacionales, de las 50 mil emitidas a extranjeros en el último semestre de 2008.

El nuevo pago

Sin embargo, a los 48 dólares que actualmente se cobran por el documento único de identidad para extranjeros hay que sumarle, una vez que se aprueben las nuevas reformas a la Ley de Migración, otros 25 dólares, lo cual es considerado como un aporte a los servicios que brinda el Estado tico a los inmigrantes ilegales.

Los 229 mil 139 nicaragüenses que poseen un estatus legal (oficialmente hasta a junio de 2008) deberán enterar esos 25 dólares (anuales) cuando les toque renovar su documento. De igual forma las personas de otras nacionalidades.

Ese nuevo pago migratorio también se aplicará a quienes soliciten por primera vez un estatus de permanencia en el país.

Por otra parte, el titular de Migración costarricense indicó que en 2006 ingresaron 273 mil 374 nicaragüenses, mientras que salieron 251 mil 188, lo que arrojó que 22 mil 186 se quedaron.

Ese éxodo creció en 102 mil 543 en 2007. Las cifras en ese año señalan que 375 mil 917 pinoleros se trasladaron a suelo tico, pero retornaron 339 mil 66, es decir, sólo se quedaron 36 mil 851, haciendo una diferencia de 14 mil 665 con relación a 2006.

Para 2008 las autoridades aún no terminan de consolidar las cifras, pero estimaron que el porcentaje de ingresos y salidas de nicaragüenses se mantuvo similar al de 2007. Igual en la cantidad que se habría quedado.

Por ello Zamora sostiene que se observa una migración estable y circular. “Son personas que no se quedan, sólo vienen a trabajar por un tiempo y salen de nuevo”, recalcó.

Esa situación difiere de los años 80 y 90, cuando ingresaban siempre por miles, pero se quedaban haciendo vida. No retornaban.

En este tema el embajador Harold Rivas dijo que a pesar de que se muestra un crecimiento de ingresos, no significa que la migración ha aumentado considerablemente en los dos últimos años.

“Si observás el comportamiento, se puede decir que es una migración estable. Son posiblemente las mismas personas que llegan y que luego se regresan. Además, hay que tomar en cuenta que muchos de los que llegan a Costa Rica son de paso, porque se van a trabajar a Panamá”, justificó.

Agregó que se percibe “como si miles” están optando por inmigrar por primera vez, pero a la hora de las cifras se ve que es el mismo movimiento.

Otro rubro que ha dejado entrada de divisas a Nicaragua de parte de los nicaragüenses que emigraron a la vecina del sur, son las remesas que éstos envían a sus familiares.

Según cifras del Banco Central de Costa Rica (BCCR), los pinoleros en 2008 enviaron en ese concepto 185 millones de dólares, lo que representa un 73 por ciento de todas las remesas que salieron de este país.

En un informe de esa entidad se indica que del país salieron 256 millones de dólares en ese período, de eso, los nicas enviaron un promedio mensual de 25 a 77 dólares, y éstos fueron destinados para gastos de la familia (comida), y en segundo lugar para la educación.

También se confirma que la mayoría de los nicaragüenses labora en áreas menos calificadas, por lo que devengan salarios más bajos frente a otros inmigrantes, como los colombianos, que presentan un grado académico mayor, y eso les permite abrirse paso en áreas mejor renumeradas.

El documento del BCCR refleja que los pinoleros se desempeñan en la construcción, agricultura y servicios misceláneos (domésticas, guardas, etc.), y que los motivos que lo obligan a emigrar son: la falta de empleo, necesidades de la familia, la inestabilidad política y económica y la cercanía de su país de origen.