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La lucha de una mujer jubilada culminó con una ceremonia en la Casa Blanca ayer jueves, cuando el presidente Barack Obama firmó una nueva ley que facilita las denuncias de las mujeres a sus patrones en caso de discriminación salarial.

“Es un hermoso día”, dijo Obama antes de rubricar la normativa llamada Lilly Ledbetter, como la mujer que abrió un proceso judicial en Alabama, después de descubrir que durante décadas recibió un sueldo inferior al de los hombres en su fábrica.

“Resulta notable que con la primera ley que firmo (...) se confirme uno de los mayores principios de esta nación: que todos fuimos creados iguales y que cada uno merece la oportunidad de buscar su propia versión de la felicidad”, dijo Obama.

Ledbetter, la primera dama Michelle Obama, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, la primera mujer presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y otros legisladores, asistieron a la firma de la ley en la Casa Blanca.

La normativa suprime una decisión de la Corte Suprema de 2007, que establecía que los trabajadores sólo tenían 180 días desde el momento en el que habían recibido un sueldo más bajo, para presentar una denuncia por discriminación salarial. De este modo se extiende el plazo hasta la fecha en la cual el asalariado recibió su último cheque.

Durante la promulgación de la ley, Obama saludó la lucha por la igualdad salarial de Ledbetter.

“Lilly siguió luchando aun sabiendo que ya era demasiado tarde para ella, que esta ley no compensaría los años de injusticia durante los que fue víctima y no le devolverá los sueldos que le fueron negados”, dijo Obama.

Un texto similar había sido vetado por el predecesor de Obama, George W. Bush.