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Somoto, Madriz
La sospecha de que Álvaro Flores Sevilla, de 51 años, intentó abusar de su hija Diana Silva Guillén, de 16 años, tomó más fuerza, cuando la familia de la joven supo que el hombre acusado de parricidio tiene rasguños.

“Parece que él (Álvaro Flores Sevilla) quiso abusar de la muchachita, porque supimos que tiene rasguños”, aseguró un pariente de la víctima, quien al igual que sus otros familiares permanece asombrado por el crimen con características atroces, ya que Sevilla mató a la muchacha, su hija, de dos o más martillazos.

Mayela Guillén, madre biológica de la adolescente asesinada, dijo que la menor tenía dos semanas de haberse ido a vivir con su padre, porque no quería someterse a la disciplina del hogar de la tía materna que la cuidó desde que tenía nueve meses.

Después del parricidio que ha conmovido a los habitantes de esta ciudad, ubicada 220 kilómetros al norte de la capital, se ha conocido de forma extraoficial que, años atrás, Álvaro Flores mató a otro hijo que procreó con una enfermera que ahora reside en Managua.

El subcomisionado Pedro José Zavala, jefe de Seguridad Pública en esta ciudad, y quien anoche era el superior de turno en el comando policial, aseguró que el reo será llevado hoy a los Juzgados a las siete de la mañana, bajo un plan especial de seguridad.

Flores, quien fue capturado la mañana del domingo en una comunidad cercana a Somoto, no ha expresado arrepentimiento y tampoco ha manifestado intenciones suicidas, afirmó el jefe policial.

Para evitar que el hombre acusado de parricidio intente quitarse la vida para no enfrentar a la justicia, la Policía lo tiene compartiendo celda con otros reos, agregó el subcomisionado Zavala.

El sepelio de Diana Silva Guillén, que se realizó la tarde del lunes, ha sido uno de los más multitudinarios en la historia de esta ciudad, porque según algunos asistentes al mismo, al menos 800 personas la acompañaron hasta el camposanto, exigiendo justicia.