Rafael Lara
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Fueron sólo instantes, y como por arte de magia desapareció la computadora que el poeta Ernesto Cardenal tenía en su oficina, en la galería Casa de los Tres Mundos.

“Lo extraño del suceso fue que a pesar de haber más artículos de oficina de mayor valor y más modernos, los delincuentes únicamente se llevaron el CPU y su monitor, a pesar de que evidentemente eran modelos antiguos”, nos comenta Luz María Acosta, asistente del poeta.

Señaló que la memoria de la computadora contenía todo tipo de información del sacerdote, incluyendo sus obras. El equipo fue sustraído en horas de la tarde, entre las 4:35 y las 4:45, lapso que se calcula entre la ausencia del personal de la galería y la llegada del celador, quien al ingresar al inmueble se encontró con varios papeles tirados en el piso.

A la Casa de los Tres Mundos, situada en Managua, del restaurante La Marseillaise dos cuadras y media al norte, se presentaron agentes de la Estación V de Policía, quienes se dispusieron a investigar y a buscar indicios de los posibles perpetradores del robo.

Por el momento, las autoridades dijeron estar realizando las averiguaciones pertinentes, y lo único establecido fueron el robo y la falta de testigos. Lo cierto es que la selectividad de los delincuentes es clara, pues despreciaron impresoras, el fax, un TV, y computadoras modernas, y “prefirieron la computadora viejita”.

La señora Acosta también nos comentó que dichosamente tenía respaldo de los archivos, sin embargo, le sorprende la agilidad y la rapidez del perpetrador. Por otra parte, prefirió no especular sobre las motivaciones del robo, claramente dirigido a la información del poeta.