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Bluefields / RAAS

La salida de la Cárcel Modelo de José Ángel Padilla y de su primo, Marcos Reñazco Padilla, presuntos miembros de la temible banda conocida como “Los Reñazco”, golpeó como un rayo a familiares y amigos de los cuatro oficiales de la Policía masacrados el 4 de mayo de 2004 en la delegación de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur.

José Ángel y Marcos cumplían condena junto a Carlos Alberto Padilla Reñazco, tras haber sido capturados el 20 de mayo de 2005, cuando almacenaban cocaína en Río San Juan. Sin embargo, en el juicio por la masacre de los policías fueron declarados no culpables. Miguel Ángel Reñazco nunca fue capturado y se presume que huyó hacia Costa Rica o Colombia.

Un familiar de uno de los agentes asesinados emplazó públicamente a la jefatura policial de la RAAS, para que brinde protección a los parientes de los mártires, porque los Reñazco pueden iniciar una campaña de venganza sangrienta.

Antecedentes

El viernes 9 de junio de 2006, en Bluefields se realizó un juicio maratónico en contra de José Ángel Padilla, Marcos Reñazco y Carlos Alberto Padilla, por supuesta colaboración necesaria en el asesinato atroz en perjuicio de los oficiales Juan José Fúnez, Johnny Dometz, Róger Villachica y Ruth González, además del delito de lesiones en contra de Ana Estela Valderrama, una agente policial que resultó gravemente herida durante la masacre.

‘Los Reñazco’ fueron señalados por el fiscal Javier Morazán como las personas que sirvieron de enlace entre los sicarios colombianos, encabezados por Robert Wilson, alias ‘Calidad’, y el agente antidroga Delvin Jirón, para ejecutar la masacre. Pero a pesar de todas las evidencias, el jurado de conciencia los declaró no culpables.

Entre las pruebas, Morazán mostró el fusil de reglamento de Róger Villachica, que fue encontrado en la casa de Marcos Reñazco al momento de ser capturado el 20 de mayo de 2004.

También presentó como testigo a Domingo Alarcón, quien declaró que Miguel Ángel Reñazco --actualmente prófugo--, le entregó un celular para que le informara sobre los movimientos de la Policía, y le comentó que varios oficiales serían ejecutados.

Alarcón confesó que él consiguió siete pares de guantes de goma en el Hospital Regional de Bluefields por encargo de Reñazco, los que serían utilizados en el asesinato de los oficiales, aparte de que los vio cuando el día de la masacre los criminales huían en una camioneta robada a la Policía, y detrás iba un Hyundai blanco propiedad de los acusados.

Sin embargo, nada de esto convenció al jurado de conciencia, y bajo condición de anonimato, uno de ellos confesó que emitieron el veredicto absolutorio porque estaban convencidos de que los verdaderos asesinos de los policías Juan José Fúnez, Róger Villachica, Ruth González y Johnny Dometz, no estaban en el banquillo de los acusados.

Nebulosa

Actualmente sólo el antiguo policía Delvin Jirón y el colombiano Luis Alfonso Pineda Cadavid, guardan prisión por la masacre de los uniformados. Ambos fueron condenados a 30 años de prisión, el primero por colaboración necesaria y el segundo como coautor de la matanza.

Sin embargo, un familiar de uno de los mártires --que solicitó anonimato-- ha dicho que a la Policía no le interesa esclarecer plenamente el caso porque quieren proteger a algunos involucrados que pertenecen a la institución.

Molestia en Policía de Río San Juan

En tanto, nuestra corresponsal en Río San Juan, Tatiana Rothschuh, reportó que el comisionado Jardiel Arteaga, segundo jefe de la delegación policial de ese departamento, reaccionó molesto al conocer sobre la libertad de los hermanos Reñazco. “Es lamentable que actúe así la justicia, porque entiendo que había suficientes evidencias del grado de comprometimiento de los Reñazco en el asesinato de los policías de Bluefields”, dijo.