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Cantidades incalculables de pequeñas mariposas le dieron otro aspecto a la capital, y de paso cambiaron la rutina de un domingo soleado de diciembre, y hasta de un partido entre el Bóer y el San Fernando en el Estadio Nacional.

La migración a través de miles de kilómetros de estos insectos es muy famosa en Buenos Aires, Argentina; y en la ciudad de México hasta es un atractivo turístico. Sin embargo, en la capital de Nicaragua es una sorpresa que obliga a todos a mantener la vista en alto para apreciar el singular acontecimiento.

Los cientos de miles de lepidópteros que atravesaron ayer Managua, eran mariposas diurnas silvestres que se caracterizan por ser pequeñas, blancas, amarillentas o anaranjadas. Su desplazamiento masivo se debe a la búsqueda de alimento, un lugar fresco con más árboles y sombra.

Cambio del clima

Lamentablemente, la visita fugaz de éstas no es parte de un acontecimiento natural, sino producto de un fenómeno que cada vez preocupa más en todo el mundo: el cambio climático.

Kamilo Lara, biólogo y master en ciencias ambientales, explica que lo normal es que estas mariposas emigren cada ocho años, pero en los últimos 20 años los intervalos se han acortado, lo cual indica que están siendo amenazadas y tienen que emigrar con desesperación para buscar lugares frescos donde puedan conseguir su alimento, que generalmente son las flores.

“Esto es parte de una variación en el cambio climático que pone en riesgo el ecosistema de las mariposas”, dijo Lara en una entrevista por teléfono con EL NUEVO DIARIO. “Los cambios bruscos en el ambiente, cuando la tierra se reseca y se acaba la fuente de alimento de las mariposas, hace que estén en constante búsqueda de otros lugares donde puedan encontrar lo que necesitan”.

“La danza de mariposa”, como la llama Lara, se repetirá en la capital por lo menos tres días. Las mariposas silvestres son guiadas por la corriente de los vientos más frescos que las empujan de sur a norte.

En el país existen 51 especies de mariposas silvestres. Los supersticiosos creen que las que pasaron ayer sobre la capital traen buena suerte por su color amarillo, así que piensan que a quienes se les pose en la cabeza les traerá dinero. Por su parte, Lara explica que las mariposas se posan sobre las personas sudadas, porque les atrae la sal que exhala el cuerpo humano.

No hay conciencia ambiental

Lara también manifestó su inquietud por la falta de una conciencia en los nicaragüenses, que los obligue a cuidar de estos animales y de otros que padecen los efectos negativos del cambio climático.

Mientras ayer él (Lara) se detuvo por un momento a observar el viaje de las mariposas, otros se molestaron porque las mismas obstaculizaban su camino y ensuciaban el parabrisa de sus autos. “Algunas personas las ven como basura”, expresó el biólogo.

Al final, las mariposas, además de verse amenazada por el cambio climático y por sus depredadores naturales, las aves, también son víctimas del hombre, el depredador más peligroso.