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El reclamo de un grupo de estudiantes para que mejoren las condiciones de su centro de estudios puso en aprietos al ministro de Educación, Miguel De Castilla, quien acompañado por el Embajador de los Estados Unidos, Robert Callahan, participó en un acto oficial en el Colegio “Benjamín Zeledón”, de Managua.

Pero los reclamos no sólo fueron por la falta de condiciones en el local, sino porque la directora de ese centro escolar, la licenciada Mayra Cortés Palacios, supuestamente estaba cobrando 25 córdobas para reparar pupitres que en el centro son escasos, según denunciaron varios padres de familia que hicieron intentos de hablar con el ministro para plantear el problema, pero les fue impedido ingresar al centro por órdenes de la misma directora.

Mientras De Castilla hacía un recorrido con el embajador Callahan en el “Benjamín Zeledón”, donde el diplomático entregó una donación de materiales educativos, una dirigente de la Federación de Estudiantes de Secundaria, en nombre de los alumnos del quinto año, pidió al ministro unos minutos para hacerle una petición, sin embargo, no le quedó más remedio que esperar hasta que De Castilla y Callahan llegaran hasta el aula de quinto año, donde eran esperados por los alumnos.

Reclamo y denuncia

“Necesitamos pupitres”, fue la solicitud formulada por la dirigente estudiantil, a la que de inmediato le sumó la reparación del centro, que muestra avanzado deterioro. Luego cayó la denuncia sobre el cobro por los pupitres. Fue ahí que la situación cambió de tajo, pues la directora del centro, licenciada Cortés Palacios, irrumpió en voz alta negando la denuncia del cobro. Hasta el ministro tuvo que guardar silencio un instante ante la impertinencia de la directora de negar la denuncia. “Eso no es cierto, no es cierto, no estamos cobrando”, respondió.

Cortés Palacios hasta la emprendió contra una periodista de un canal de televisión, a quien le dio varios empujones sólo porque insistía ante el titular de Educación para tener una respuesta sobre la denuncia del cobro. De Castilla, visiblemente incómodo, logró salir a flote ante la embarazosa situación, y prometió investigar el hecho.

Pero también prometió enviar un equipo para evaluar el estado del centro, al que calificó “de lujo” en comparación con otras escuelas que están totalmente deterioradas. De Castilla dijo que siete centros escolares que sirvieron como albergue a los afectados por las lluvias, quedaron seriamente dañados por la acción de los pobladores.

“A los pupitres les arrancaron las paletas para utilizarlas como leña”, aseguró De Castilla, que calificó la acción como “muy triste”.

El titular de Educación, nuevamente, evadió dar datos sobre la matrícula escolar y se limitó a prometer información para los próximos días. “Ahí les avisamos cuando tengamos el estimado de las matrículas”, señaló.