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Dos noticias, una buena y otra mala, es la que dio el embajador de los Estados Unidos: la primera, que su gobierno confirmó continuar su ayuda a Nicaragua al menos en materia social, y la otra, que Marisela Vallejos de Soza, la madre deportada, no podrá retornar a Norteamérica a reencontrarse con sus hijos.

Robert J. Callahan subrayó que la asistencia a nuestro país se mantiene, independientemente de “algunos problemitas que tenemos en nuestras relaciones bilaterales”.

El diplomático norteamericano entregó al ministro de Educación, Miguel de Castilla, una donación de materiales educativos que serán destinados al Colegio “Benjamín Zeledón”, integrado en el programa de Excelencia que patrocina Estados Unidos.

La donación es la primera que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, ofrece este año y que implica unos 354 mil dólares.

“Es muy importante que nosotros reconozcamos que tenemos (con Nicaragua) una relación amplia y variada”, aseguró el diplomático norteamericano, quien acompañó al ministro De Castilla a un recorrido por el Colegio “Benjamín Zeledón”, donde también inauguraron un centro de recursos donado por la USAID.

El programa de Excelencia de USAID promueve métodos de enseñanza activa y participativa donde cada niño y niña puede tener éxito, además de otros componentes.

Nica deportada

En Nicaragua hay unas tres mil escuelas que gozan del programa y desde 2004, cuando comenzó a ser aplicado en el país, Estados Unidos ha entregado unos 13 millones de dólares. El Ministerio de Educación, desde 1990 a la fecha, recibió de AID un total de 92 millones de dólares.

En cuanto a la noticia negativa, el embajador se refirió al caso de Marisela Vallejos de Soza, deportada la semana pasada de Estados Unidos por su estatus ilegal. Callahan no dio esperanzas a Vallejos de volver a ver a sus hijos Cecia, de 12 años, y Ronald, de 7, quienes se quedaron en Miami tras su destierro.

A menos que “los hijos puedan regresar a Nicaragua”, Marisela no podrá unirse a sus vástagos. “Es una cosa muy penosa”, dijo el diplomático, quien a pesar de asegurar que su gobierno no pretende separar a las familias de los inmigrantes, descartó que la joven madre pueda regresar a ese país.

“Cada país tiene el pleno derecho de proteger y controlar sus fronteras, nosotros queremos una migración legal, porque si es ilegal trae consecuencias para la economía y para la seguridad de los Estados Unidos”, señaló.