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La fiscal departamental de Rivas, Isolda Ibarra, cuestionó la revocación de la condena a 30 años de prisión para Erick Volz, mientras se confirma para Julio Martín Chamorro, dado que eran las mismas pruebas, y para el primero existían evidencias directas que no daban lugar a ninguna duda razonable.

Volz y Chamorro fueron condenados a 30 años de prisión en primera instancia, por violación y asesinato atroz en perjuicio de la joven de 21 años, Doris Ivania Jiménez, ejecutado el 21 de noviembre de 2006, cuando se encontraba en su tienda en San Juan del Sur.

La familia de Volz derrochó recursos económicos con guardaespaldas privados con armas de guerra durante el juicio, y luego con programas en cadenas de TV de EU, donde se decían oprobios de la justicia nicaragüense.

¿Duda razonable?

Los magistrados liberales de la Sala Penal de Granada, Roberto Rodríguez y Alejandro Estrada, revocaron la condena a Volz aplicando el principio de la duda razonable que siempre debe favorecer al reo, pero consideraron que para Chamorro las pruebas eran suficientes para confirmar la condena.

Una fuente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) reveló que la sentencia fue gestionada a través de un magistrado liberal de la Corte, quien tiene una estrecha relación con uno de los magistrados que votó a favor de Volz.

El magistrado Norman Miranda disintió del voto de sus colegas, por considerar que el juicio debía declararse nulo a partir de la petición de la Fiscalía para sobreseer a dos de las cuatro personas acusadas inicialmente, dejando a salvo la acusación para volver a realizar el juicio.

Extraña división

Ibarra expresó su sorpresa por la sentencia, porque habiendo dos personas involucradas en los hechos sobre la base de la misma prueba e iguales circunstancias, que los vincula a ambos, los magistrados revocan la condena a uno y la confirman para otro.

Es extraño, porque la valoración de la prueba debía ser armoniosa, ¿por qué sirvió para uno y para el otro no?, dijo la fiscal, quien considera que el caso será objeto de amplio estudio.

Afirmó que en el caso de Volz la prueba es directa, no sólo la evidencia forense contrastada con su coartada de que las heridas en los hombros eran por cargar el ataúd, porque la forense dijo que sólo eran compatibles con uñas y era imposible que por cargar el ataúd, además del testigo que lo ubicó saliendo de la tienda de la víctima a la hora de los hechos.

Fiscal Centeno: es una barbaridad

El fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, calificó de barbaridad, salvajada la sentencia, porque había suficientes pruebas para confirmar la condena para los dos implicados.

“Es una barbaridad que al reo más visible, responsable, pero con mayor capacidad económica (Volz), le revoquen la condena, y al “chapiollo” se la confirmen, expresó Centeno, indignado al recibir ayer la notificación de la sentencia, que a su juicio tiene argumentos débiles e inconsistentes.

Ordenaron libertad inmediata

Centeno se mostró extrañado de que los magistrados inmediatamente ordenaron la libertad de Volz, la devolución de su pasaporte y diez mil dólares de una fianza para atenderse en un centro médico.

Anunció que recurrirán de casación a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), donde esperan que enmienden el error cometido por los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Granada.

“Era un hecho criminal totalmente comprobado, contra una joven mujer en la plenitud de su vida”, dijo Centeno, tras recordar que el caso golpeó la conciencia de San Juan del Sur y Rivas, que llegó al juzgado a exigir justicia.

Hasta EmbUSA lo auxilió

Centeno resaltó que alrededor de Volz ha habido una presencia de gente de Estados Unidos en asistencia, lo que lo lleva a pensar que es alguien relevante.

La juez de primera instancia, Ivette Toruño, estableció la condena a 30 años de prisión contra los dos acusados, tomando en consideración los dictámenes médicos forenses que detallaban que ambos tenían señales de aruños que habrían sido ocasionados por la víctima.

De igual forma, fueron determinantes los testimonios de Nelson López Dangla (que sitúo a Volz en la escena del crimen) y Pedro Joaquín Narváez, lo que coincidió con el peritaje de la forense Isolda Arcia, quien refiere que la víctima se defendió aruñando a sus victimarios, y ambos presentan excoriaciones producidas por uñas”.

Sin embargo, los magistrados de Granada, argumentaron que la juez no debió valorar las declaraciones de López Dangla. En relación con el dictamen del médico forense en cuanto a las excoriaciones que presentaba Volz, más bien le favorecen, “ya que es ilógico que de un simple rasguño pueda emanar tanta sangre como la emanada en la escena del crimen”, afirman los magistrados.

Magistrados mejores que defensor

Vale aclarar que la manipulación que hacen los magistrados del dictamen de Volz, con la escena del crimen, no la hace ni siquiera el abogado defensor, quien en todo momento alegó que las excoriaciones eran producto de la cargada del ataúd, lo cual fue desvanecido totalmente.

La cantidad de sangre en la escena del crimen, según los peritajes expuestos en la acusación, fue producto de la forma atroz en que Volz y Chamorro asesinaron a la joven.