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La Fundación por la Salud de los Nicaragüenses está haciendo historia. Esta entidad, con sede en Detroit, Estados Unidos, efectúa en esta semana, estudios electrofisiológicos (EEF) en el país a pacientes con arritmia cardíaca, hecho que nunca antes había ocurrido a nivel nacional.

El doctor Rodolfo Vargas, miembro de la Fundación, precisó a EL NUEVO DIARIO que entre lunes y viernes realizarán más de 20 estudios en el Hospital Militar, en Managua. Se supo que cada uno conllevará cuatro horas o más, según el caso.

El director del Centro Nacional de Cardiología, CNC, doctor Nelson Salazar, expuso que lo que corregirán los médicos serán corazones “que laten demasiado rápido”.

En los EEF, los médicos realizan un procedimiento de cateterización cardíaca, en el cual un tubo largo y delgado, denominado catéter, se introduce en una arteria de la pierna hasta llegar al corazón.

Ese catéter puede utilizarse para enviar señales eléctricas al corazón. La estimulación del corazón provoca arritmia, es decir, la irregularidad en sus latidos, y así los médicos pueden registrar en qué lugar del corazón se origina y corregir el defecto.

Las personas beneficiadas por la Fundación son pobres y proceden de todo el territorio. Vargas, un nicaragüense radicado en Detroit, comentó que un EEF cuesta en esa ciudad entre 85 mil y 90 mil dólares.

Capacitarán a médicos

“Pero en la jornada serán gratuitas. Además, se capacitará a los cardiólogos del Hospital Militar en la técnica, ya que ésta requiere de mucho entrenamiento”, según indicó el especialista.

La Fundación también está colocando marcapasos en el Centro Nacional de Cardiología. Salazar detalló que al menos 25 personas, cuyos corazones laten lento, serán beneficiadas con la técnica que conlleva unos 40 minutos.

Con eso, cada paciente se ahorrará alrededor de 5 mil dólares, que es lo que cuesta la puesta del marcapasos en el corazón, y su recuperación, en el país. “Se están poniendo cinco marcapasos al día y se están realizando cuatro estudios electrofisiológicos diarios”, apuntó el funcionario.

David Paarr, médico de la brigada, mencionó que está contento con el trabajo que realiza la Fundación en Nicaragua. Subrayó que es la cuarta vez que viene al país, y reiteró que le gustaría regresar “para dar seguimiento a los pacientes”. Lo que vendría bien en un país donde cada mes hay diez personas demandado una cirugía para corregir las irregularidades en su corazón.