Melvin Martínez
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Edmundo Jarquín, coordinador del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, afirmó que durante la administración del gobierno sandinista de Daniel Ortega, Nicaragua ha retrocedido en materia de libertad de expresión, derechos humanos y sistema electoral, donde previamente ya se habían obtenido logros. El ex candidato presidencial por el MRS -organización política excluida por el Consejo Supremo Electoral a través del pacto entre el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC)- hizo esta denuncia durante un seminario en Washington titulado: “Elecciones y democracia en Nicaragua y El Salvador”, organizado por la organización Woodrow Wilson Center.

“Nicaragua salió de la revolución que derrotó a la dictadura de Somoza y de la guerra civil de los años 80 con tres grandes progresos históricos: un sistema electoral confiable, plena libertad de expresión y monopolio estatal, legal, de las armas”, afirmó Jarquín. Sin embargo, señala que en esos grandes logros históricos hacia la modernidad política, “hay serios retrocesos con el gobierno de Ortega”. Asimismo, admite que “con el actual Consejo Electoral no puede haber elecciones democráticas. El deterioro en esa institución es absoluto”, agregó.

En su exposición Jarquín tildó a algunos seguidores del oficialismo como fuerzas de choque paramilitares, las que “han ejercido la violencia en la calle y se han arrogado facultades de la policía, como detener el tránsito de personas y vehículos  en calles y carreteras, y requisar vehículos”.

Fraude electoral no se olvida
Durante su ponencia, “Nicaragua: la crisis postelectoral”, sostuvo que el fraude electoral no ha sido olvidado, ni es aceptado por la mayoría de nicaragüenses por más que el gobierno se empeñe en ofrecerlo como un hecho consumado.  Para Jarquín el detonante de la actual crisis política que atraviesa el país fue el fraude electoral por el cual el Presidente Ortega y su organización, el FSLN, “habiendo perdido ampliamente las elecciones, especialmente en los grandes centros urbanos del pacífico del país, incluida Managua, se adjudicaron el triunfo en 105 de los 143 municipios”.

Mencionó que los resultados emitidos por el CSE no fueron aceptados por la Conferencia Episcopal, líderes de otras denominaciones religiosas, las organizaciones de la sociedad civil, los empresarios y la oposición política. “El caso de Nicaragua oscila entre un régimen de Autoritarismo Institucional y un régimen de Dictadura Institucional: el uso de las instituciones para reprimir, chantajear, excluir, amedrentar. En Nicaragua, nuevamente, hay miedo”, expuso Jarquín. "Sin un CSE confiable y reestructurado será imposible que en 2011 hayan elecciones transparentes", concluyó.