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Con un bastón en la mano izquierda y una matraca en la derecha, el ancianito Pablo Romero se apostó ayer, junto a más de una decena de viejitos que portaban mantas y pancartas, en las afueras del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), para demandar la aplicación de la pensión mínima.

Romero padece de artritis, casi no puede caminar y ya está quedando sordo. “Tengo 72 años, y mire, pasé casi 40 años trabajando en la construcción… hoy ya no puedo hacer nada”, relata.

El señor cotizó 344 semanas en sus años mozos, sin embargo el INSS no se las reconoce. “¿Que cómo sobrevivo? Bueno, me ayuda mi esposa. Ella ya está jubilada y por años trabajó como doméstica para empresarios de la caña”, comenta.

Doña Diana Castro también se sumó al grupo, porque su esposo José Tapia, un cocinero que trabajó en entidades del gobierno en los años 80, no recibe pensión pese a que cotizó más de 250 semanas.

Tapia tiene hoy día 74 años, y está enfermo. “A él nadie me lo voltea a ver… nadie toma en cuenta que organizó banquetes para Fidel Castro y para muchos invitados del presidente Daniel Ortega”, dice la señora con impotencia y con la humildad propia de gente de pueblo.

José Ángel Ruiz, de 72 años, otro anciano afectado, explica que cotizó 28 años de su vida. “Y me salen 472 semanas cotizadas pero no me quieren dar la pensión y necesito que me reconozcan la vejez, porque ya viejo nadie da trabajo”, señala, mostrando una y otra vez, su carné de asegurado.

Esas historias, sin embargo, argumentadas con carné de seguros y manojos de recibos apilados en carteras de vieja data, evitó escucharlas una vez más el presidente ejecutivo del INSS, Roberto López, pues el funcionario ordenó a los vigilantes de la entidad negarles a los jubilados el ingreso a la institución.

Estamos luchando por un derecho que se nos está negando, y vemos a un presidente del INSS prepotente, que no quiere recibirnos, que no se digna a voltearnos a ver, pero ya rompimos el silencio y vamos a continuar con la lucha”, destaca Denis Morales, Presidente de la Asociación de Pensionados Cotizantes de Nicaragua.

Morales indica que contabilizan alrededor de 700 viejitos con más de 250 semanas cotizadas, que no reciben el 40 por ciento de su pensión
“No creo que con darlas el INSS vaya a quebrar. No lo ha hecho con las pensiones de víctimas de guerra y con tanta robadera que ha habido en la institución en todos los gobiernos, entonces ¿por qué habría de quebrar al dar una pensión mínima?”, valora el dirigente de los pensionados.

Se suman los de insuficiencia renal

Al plantón de la Asociación de Pensionados Cotizantes de Nicaragua, se sumaron los trabajadores con insuficiencia renal.

Gustavo Martínez, uno de sus líderes, expuso que el INSS tiene “estancadas” 48 pensiones en ese segmento poblacional. “Roberto López (presidente de INSS) no da la cara, no nos quiere recibir, por eso estamos aquí (en Managua) luchando por la pensión mínima y por nuestra pensión que es por riesgo laboral”, expuso.