•  |
  •  |
  • END

JIQUILILLO, CHINANDEGA
Cuando Fátima Espinoza y otras personas que la acompañaban encontraron en la bocana de Venecia, cerca de Jiquilillo, documentos que correspondían a la lancha “Salmo 2”, les cambió el rostro y les renacieron las esperanzas, aunque todavía desconozcan el verdadero paradero de sus parientes.

Fátima es la esposa del capitán de la “Salmo 2”, José Tomás Espinoza Escalante. Ella relató a EL NUEVO DIARIO que recorrían las playas de Venecia en busca de un nuevo indicio de vida de los náufragos cuando encontraron varios papeles, casi deshechos, pero aún legibles, que corresponden a la documentación de la lancha, propiedad de Victoriano Suárez.

El descubrimiento de esos documentos da un nuevo hálito de esperanza en torno a que los desaparecidos puedan encontrarse todavía en aguas cercanas a Nicaragua.

Sin embargo, el día anterior, martes, un helicóptero de la Fuerza Área sobrevoló durante tres horas Mechapa, Padre Ramos, Punta Cosigüina, La Salvia y el Golfo de Fonseca frente a Meangueras, El Salvador. Desde una ventana, don Mario José Rivera Espinoza contemplaba lo difícil de ubicar en la inmensidad a sus tres hijos, los pescadores Sergio Alexis; Mario Antonio y Miguel Ángel Rivera Jirón, de 28, 26 y 23 años, respectivamente.

Ellos junto a su cuñado José Tomás Espinoza Escalante, de 38 años, y el joven Félix Tomás Rojas Herrera, de 19, salieron desde las tres de la tarde del martes 2 de febrero a bordo de la “Salmo 21” a pescar para la manutención de sus hijos.

En la aeronave que partió a las 7:15 de la mañana de este martes del Aeropuerto El Picacho, de Chinandega, y retornó a las 10:15 de la mañana, tras sobrevolar 400 kilómetros a lo largo de la costa del Pacífico, a 30 millas mar adentro, también viajó William Alberto Herrera, quien observaba el mar a cada instante con suma tristeza, porque su hermano menor Félix, quien recientemente se bachilleró y había ganado una beca para estudiar en una universidad de León, tampoco aparece.

Con binoculares, el mayor Carlos Cáceres, jefe departamental de la Defensa Civil, dos oficiales de las tropas especiales del Ejército de Nicaragua, este redactor, la corresponsal de un canal televisivo de la capital y un mayor de la Fuerza Naval, observamos detenidamente el Océano Pacifico, pero los pescadores no aparecieron.

Miramos varias lanchas con pescadores artesanales adentrados en el mar, donde los vientos se han calmado. A 30 millas náuticas del balneario de Jiquilillo, navegaba el guardacostas “Cacique Agateyte”, del Distrito Naval del Pacífico, que tampoco halló pistas de los pescadores ni de la lancha.

Encuentro triste

Al descender de la aeronave, Mario José Rivera Espinoza y William Alberto Herrera eran esperados por varios familiares, que al enterarse de la no aparición de los pescadores estallaron en llanto y se fundieron en abrazos.

María de la Cruz Espinoza, hermana del capitán de la embarcación, dijo que la búsqueda aérea era la única esperanza de conocer acerca de la suerte de los cinco pescadores, pero a su juicio, no hay nada que hacer.

Daisy Rivera, hermana de los Rivera Jirón, dijo que cobija la ilusión de que sus familiares están vivos y hayan sido rescatados por una embarcación que pudo haberlos trasladado a otro país, por lo que requieren información de la Fuerza Naval de países centroamericanos y México.

Igual sentimiento tiene Ángela Zeas Jirón, también hermana de los tres pescadores Rivera Jirón, quien presiente que éstos están vivos y en cualquier momento aparecerán, aunque cada día que transcurre su desesperanza aumenta porque sus parientes tienen nueve días de estar desaparecidos.

Eran único sostén

“A lo mejor están en alguna isla o un barco se los llevó, Dios quiera”, dijo Clementina Jirón, madre los tres jóvenes y suegra del capitán de la lancha.

Su esposo, Mario José Rivera Espinoza, aseguró que sus hijos eran el único sostén de la familia, por lo que están en el desamparo, y esperan que el Creador, haga el milagro para que regresen con vida.

“El martes que salieron los vientos estaban calmos, al siguiente día arreciaron y fueron arrastrados. El motor de la lancha estaba malo y los flotadores rajados.

Ellos sabían del riesgo, pero la necesidad los obligó a penetrar al mar exactamente en el sitio Guachimango, cerca de Mechapa, donde se consigue el mejor pescado para la venta. Varios pescadores los vieron por última vez la noche del miércoles, después no hemos sabido nada. “A lo mejor están vivos, y si perecieron que se haga la voluntad de Dios”, expresó el adolorido progenitor.

William Alberto Herrera reafirmó que la lancha “Salmo 21” estaba en mal estado y adelante del sitio marítimo “La Cabrillera”, en las profundidades del Océano Pacífico, los vientos arrastraron a los cinco pescadores que llevaban recipientes con agua y una boya. Confirmó que varios pescadores únicamente encontraron un saco con hielo a 40 millas náuticas de Jiquilillo.

“Si el mar los sumergió hubiesen flotado al igual que la lancha (una chalupa de 24 pies y dos metros de ancho), lo extraño es que no hay rastros, por lo que existe la posibilidad que una embarcación los rescató”, afirmó.

Mantendrán comunicación con Naval de El Salvador y Guatemala
El capitán de navío Juan Francisco Gutiérrez Espinoza, jefe del Distrito Naval del Pacífico, informó a EL NUEVO DIARIO que mientras tengan recursos mantendrán la búsqueda con el guardacostas “Cacique Agateyte” y varias lanchas rápidas.