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Denis Francisco Molina Manzanares, de 37 años y contralor de la empresa Bimbo, fue asesinado por encargo del jefe de Logística de esa misma empresa, Ernesto Ascencio López Mayorga, de 25 años, para tapar un desfalco de 300 mil córdobas que la víctima había descubierto en una auditoría que estaba realizando.

El autor intelectual del crimen se coludió con William Reynaldo Vásquez Moraga, de 26 años, y Juan Pablo Sobalvarro Duarte, de 24, ambos trabajadores de la empresa, a quienes les pidió aportaran 100 dólares cada uno para pagar a un matón, quien se encargaría de desaparecer a Molina Manzanares.

Con 300 dólares en mano, López Mayorga contactó a Germán José Huete Zeledón, de 22 años, para que ejecutara la acción contra el auditor de Bimbo. Según la información policial, Huete Zeledón a su vez contrató a Ricardo Antonio Loáisiga Monge, un reconocido matón del barrio “Jorge Dimitrov”, para que se encargara del crimen.

Un asesinato planificado en detalle

El comisionado Marvin Ordóñez, segundo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, detalló que el día del crimen López Mayorga, Vázquez Moraga y Sobalvarro Duarte quitaron una de las llantas de la camioneta que habitualmente usaba la víctima para movilizarse hacia el comedor Rosita, donde almorzaba.

Eso obligó a Molina Manzanares a usar el Nissan gris, placas M 105-614, con el emblema de Bimbo, lo que a su vez permitió a los asesinos identificar a la víctima.

El día del crimen, López Mayorga llamó por teléfono al sicario para confirmar que Molina Manzanares se dirigía hacia el comedor abordo del vehículo Nissan gris. Efectivamente, la víctima llegó acompañada de Erick Fernando Busto Chávez, de 26 años, y de Luis Alberto Solís García, de 22, con quien se ubicó en una de las butacas.

Fría ejecución

Casi al instante aparecieron Germán José Huete Zeledón, quien conducía una motocicleta azul, y Ricardo Antonio López Monge, quien iba como pasajero. Este último se bajó, avanzó hacia dentro de la pulpería y se ubicó detrás de Molina Manzanares. Luego sacó un arma con la que realizó el disparo contra su víctima.

El matón realizó dos disparos para frenar a los acompañantes de Molina, quien yacía en el suelo, luego abordó la motocicleta y ambos asesinos huyeron con dirección hacia el sur.

Ofreció trabajo

Según el comisionado Ordóñez, Ernesto Ascencio, además de pagar los 300 dólares, también ofreció a Germán José Huete un empleo en la empresa Bimbo, gracias a la influencia que tenía de acuerdo con su cargo de jefe de Logística.

Las investigaciones policiales confirmaron que la víctima trabajaba en una auditoría interna en la empresa Bimbo, donde se estaban registrando faltantes de dinero, principalmente por combustible. “Había un reporte de gastos de contabilidad no justificados”, señaló Ordóñez.

La factura por combustible alcanzaba medio millón de córdobas, pero sólo estaban justificados 200 mil. El resto era dinero que tanto el autor intelectual del crimen como sus subalternos habían sustraído.

Un matón que mata por contrato

Ricardo Antonio López Monge es un peligroso delincuente buscado con una orden judicial por un crimen cometido en el mismo barrio donde reside, “Jorge Dimitrov”, pero también se le atribuyen numerosos robos con intimidación.

Ordóñez confirmó que la motocicleta utilizada para movilizar al criminal fue facilitada por un familiar de Germán Huete, pero no pudo confirmar si el dueño de la moto estaba al tanto del uso que le darían.

Los cuatro implicados en el crimen fueron detenidos en sus casas de habitación el pasado martes.