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Mientras en Estados Unidos se eligió a un presidente negro, en Nicaragua una diputada del Parlamento Centroamericano (Parlacén) presentó ante el Ministerio Público una denuncia por el delito de “discriminación racial” contra los dueños de la discoteca “Chamán”.

Bridgete Ivonne Budier Bryan, diputada del Parlacén, refirió que el pasado viernes, a las once y media de la noche, junto con un grupo de amigos se presentó al centro nocturno “Chamán” con el objetivo de divertirse, pero cuando se disponía a entrar, se encontró con la sorpresa de que le negaron el ingreso.

Según Budier, al pedir explicación del porqué no podía tener acceso al local, los porteros le manifestaron que la gerencia se reservaba el derecho de admisión, por lo que insistió en saber el porqué, pero esta vez le contestaron que no entraba ninguno del grupo.

“Debo manifestar que el hecho fue escalofriante, y en mi calidad de diputada del Parlacén, considero que es mi obligación denunciar este hecho que en pleno siglo XXI estamos viviendo en carne propia en nuestro país”, refiere la denuncia de Budier.

La diputada afirmó que ella y sus amigos no son los únicos que han sido víctimas de discriminación en el “Chamán”, pues jóvenes que han pasado por la misma situación, que ha resultado penosa, no la denuncian por vergüenza.

Indicó que aunque la situación quizás afecte a un bajo porcentaje de la población del Pacífico, perjudica de gran manera a las y los costeños de origen indígena o afrodescendientes, quienes no comulgan con la forma tradicional de vestir de los pobladores del Pacífico.

“La vestimenta y la edad, que según mi criterio deberían ser los únicos parámetros formales para admitir o negar el ingreso de una persona a un establecimiento, y por ende deberían estar claramente definidos y visibles en todos los establecimientos, públicos y privados, no son suficientes para este supraderecho que se arrogan estos centros, que dicen no ser racistas, pero niegan sin causa justificada el ingreso a costeños, mayoritariamente negros, a sus locales”, refiere la denuncia.

Tratamos de conocer la reacción de los dueños del “Chamán” ante la denuncia, pero al llegar a las instalaciones e informarle a un vigilante el motivo de nuestra visita, nos indicó que esperáramos porque debía consultar, y al regresar, explicó que nadie podía atendernos.