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SAN CARLOS/RÍO SAN JUAN
Un falso rumor sobre una mujer devoradora de niños que corrió como reguero de pólvora en comunidades del sureste del departamento de Río San Juan mantuvo aterrorizada a la población, especialmente a mujeres y niños, y conllevó a la Policía local a realizar investigaciones hasta aclarar que sólo fue un “cuento” que no tiene fundamento.

Las autoridades concluyeron que no hay ningún niño desaparecido, mientras el sacerdote de Los Chiles se ha dado a la tarea de desmentir lo que llama “esa bulla”, que a su juicio creó efectos negativos y positivos en la población.

El cuento fue difundido irresponsablemente en una radio local, lo que creó mayor zozobra y obligó al comisionado Jardiel Arteaga, segundo jefe de la delegación policial del departamento, a desmentir el rumor, asegurando que tras varios días de investigaciones habían concluido que surgió de un comentario adrede creado por un productor para protegerse de los delincuentes que asolaban su finca.

Mujer demente

El caso más dramático del cuento de “la mujer come-niños” es el de la señora Tomasa López Cárdenas, de 38 años, habitante de la comunidad “Marlon Zelaya”, del poblado de Boca de Sábalos, municipio de El Castillo, quien llegó al casco urbano a realizar compras el viernes 30 del pasado mes y hasta sus oídos llegó el “cuento” que la mujer andaba por esos lugares y que ya se había comido a una niña.

Presa del miedo, la humilde mujer llegó a su casa repitiendo el cuento, pero por la noche no pudo conciliar el sueño, pedía proteger al niño de su hija en el rincón de la cama, y al siguiente día decía incoherencias, mientras su mirada se perdía en el vacío.

La señora fue llevada al Centro de salud, de donde fue trasladada al Hospital “Luis Felipe Moncada”, de San Carlos, y a su vez, al Hospital Asunción, de Juigalpa, para ser atendida por un especialista en siquiatría.

Reyna Rosa Rocha, la joven que se mantenía a orillas de su madre, en su lecho de enferma, aseguró que su progenitora está en ese estado por los “comentarios irresponsables. Ella dice que la mujer viene por los niños”.

Señaló que la mantenían con diazepam y decía que le dolía la cabeza y sentía estorbo en los ojos.

El doctor Yáder Vanegas, internista, explicó que la señora presenta un brote sicótico y se asocia con alucinaciones visuales. “Ella alucina, tiene ideas incoherentes que están fuera de su propio razonamiento, son subjetivas, hace crisis ocasionales y expresa su temor por los niños”, sostuvo el especialista, quien remitió a la paciente para ser valorada por un siquiatra.


Cuento para nunca acabar
Ante este “cuento”, que propagaba que presuntamente muchos niños fueron comidos por la mujer en diferentes comunidades, EL NUEVO DIARIO recorrió una buena cantidad de caseríos, y de haber continuado, nos hubiera ocurrido como a cuatro jefes de sector de la Policía, que anduvieron y anduvieron tras el “cuento”, y entre más se adentraban en la profundidad, los comunitarios señalaban que el rumor venía de más allá.

END también pretendía dar con el paradero del productor que supuestamente había inventado el “cuento”, de quien se dice vive en La Venada, pero resultó infructuoso.

Después de haber recorrido Melchora, Melchorita y Las Azucenas, donde el “cuento” era el mismo, llegamos a La Venada, allí el señor Modesto Aguilar Montoya refirió que se comenta que una mujer llega a pedir posada y sacrificaba a los niños, se les comía la boca, los pechos y les sacaba hasta el corazón.

“La gente cierra las puertas a las seis de la tarde, ni las mujeres van solas al río por el temor de encontrarse a la mujer”, expresó el líder del Poder Ciudadano, que habla de la mujer que se hace mona, de la Sisimica y hasta de un Chalillo, de El Pavón, que contrajo supuestamente Sida, y se extrae sangre y pincha a las vacas para transmitirles la enfermedad.

Pero para don Modesto, el rumor provino de El Guácimo. “Es un invento para poner en zozobra al pueblo, porque está muy desobediente y debe reprimirse”, manifestó.

Luego llegamos hasta el poblado Los Chiles, donde era más fuerte el rumor. Juana Urbina, de la comunidad de La Trinidad, dijo que por el temor de la mujer no querían mandar a los niños a la escuela, mientras Amelia Antonia García expresó que el “cuento” “es una bandidencia de la gente porque existe la maldad”.

Los jefes de sector Hermenegildo Amador, de San Ramón; Erick Oporta, de El Rótulo; Carlos Castrillo, de El Guácimo, y José Méndez, de La Venada, cumpliendo orientaciones de la jefatura departamental, se dieron a la tarea de investigar el caso.

Hermenegildo explicó que ha recorrido a pie las comunidades; cuenta que pasó días enteros caminando para ubicar al supuesto inventor del “cuento”, o dar con el paradero de la mujer, pero concluyó que todo es una falsedad y confirmó que no se reporta ningún niño o niña desaparecido.

Después inventaron que la mujer fue capturada

El fenómeno creó preocupación en la Iglesia Católica, dado que el temor de niños y mujeres trascendió en las visitas pastorales. El padre Sem Rabayla, de origen filipino, quien está ubicado en Los Chiles, dijo que “esa bulla” en comunidades como El Guácimo, Santa Elena, La Bodega, Las Azucenas y La Venada, los llevó a abordarla con la Policía, pues decían que la mujer había sido capturada y se la habían llevado esposada.

“La misma Policía aclaró que es mentira, la gente tiene una capacidad de inventar historias, pero antes de creer, deben preguntar y no propagarlo si no se está seguro, es un rumor que no tiene fundamento”, indicó.

El sacerdote refirió que cuando los adultos llegaron preocupados a la parroquia, “pensamos en algo diabólico, tenía temor de que estuviera asociado a malos espíritus, al demonio, pero el demonio no se presenta así, lo más peligroso es la tentación del dinero, es más peligroso el consumo de licor y droga, aquí es demasiado fuerte la hechicería y la gente no debe ser incauta”.

Rabayla comentó que en los hogares campesinos, las familias acostumbraban dar posada, pero ahora niegan ese menester, lo que es visto como negativo, igualmente los padres acostumbraban dejar a los niños bajo el cuido de la vivienda. Ahora llegan con los niños a las actividades religiosas, y asegura no ver vagos cuando cae la noche. El cuento no tiene fundamento, concluyó el sacerdote.