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  • AFP

Centroamérica es una de las regiones del mundo que menos invierte en educación, con una media de 60 dólares por habitante cada año, y en ésta Nicaragua sólo consagra 42 dólares por persona, según un informe del Instituto Centroamericano de Gobernabilidad, ICG.

Según este estudio, la inversión per cápita anual en educación alcanza en Guatemala 48 dólares,  El Salvador 63 dólares y Honduras 81 dólares, mientras que Costa Rica consagra 240 dólares, parecido a México, Venezuela o Chile. Estas cantidades contrastan con los 2.714 dólares que invierte Noruega en la educación de cada uno de sus ciudadanos, los 2.726 de Islandia o los 1.500 dólares del resto de los países europeos y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE.

"Todos los países latinoamericanos están muy por debajo de los estándares internacionales. La información correspondiente a la inversión neta del per cápita en educación por país ilustra las trampas que existen al considerar únicamente las estadísticas de las inversiones porcentuales del PIB en educación", concluye el informe elaborado por el Programa Observatorio de la Democracia en Centroamérica del ICG.

En PIB también es bajo
No obstante, desde el punto de vista del PIB, el gasto anual en educación también en Centroamérica es bajo: Guatemala, por ejemplo, invierte apenas un 1,9% del PIB y el El Salvador un 2,8%, mientras los países de la OCDE observan inversiones del 7,0% y 8,0% del PIB, en algunos casos. El grado de educación es inversamente proporcional a la situación socioeconómica de los individuos: a más educación menos pobreza.

En el medio rural latinoamericano, una persona con educación primaria terminada reduce las probabilidades de tener pobreza alimentaria en 7,3%; de capacidades, en 8,3%, y de patrimonio en 6,1%, lo que representa una reducción en las tasas de pobreza de 16%, 15% y 8%, respectivamente, según el informe. La meta para los países en desarrollo, recuerda esta Organización No Gubernamental, es alcanzar al menos la educación primaria universal para el año 2015, aunque actualmente, menos de una tercera parte de los países en desarrollo ha logrado indicadores aceptables en esta materia.