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Nunca rezaron por fe. Cada oración tenía un precio, y ahora, ya con el gobierno en crisis económica para pagar por las oraciones, la moral de los “rezadores” u oradores, como prefieren darse a conocer, se observó muy baja. Así lo captó EL NUEVO DIARIO en un recorrido por las rotondas capitalinas donde permanecen desde agosto de 2008.

Un grupo de ellos, que el viernes públicamente decidió denunciar las promesas incumplidas y el maltrato sufrido por parte de sus dirigentes, ayer abandonó sus “champas” ubicadas en el plantón de los afectados del Nemagón, para evitar que las amenazas de muerte en su contra se convirtieran en realidad.

Ellos denunciaron a sus líderes, Armando Vivas y Auxiliadora Altagracia Solís, de ofrecerles dinero, medicinas, viviendas y alimentos, a cambio de salir a “rezar” y repartir propaganda electoral a favor del candidato a alcalde del FSLN, Alexis Argüello, quien fue impuesto en el cargo por el Consejo Supremo Electoral tras el fraude de noviembre pasado.

Silencio y cansancio

Aparecieron el 20 agosto de 2008, cuando iniciaron sus oraciones, en un período crucial de tensión política previo al proceso electoral de noviembre pasado, y en el cual tenían todo el apoyo político y económico del gobierno. Usaban camisetas nuevas, repartían gorras y banderas, contaban con música y altoparlantes, comida los tres tiempos y toldos aprovisionados con colchones y sábanas para el frío.

Se instalaron en nueve céntricas rotondas de Managua grupos de unas 30 mujeres y hombres pobres, uniformados con camisetas con el eslogan “El amor es más fuerte que el odio”, y con mantas rosadas en las que se leía, “Oración contra el odio”.

Previamente, estos grupos de rezadores se presentaron ante las instalaciones del Canal 2 de televisión y en las afueras de EL NUEVO DIARIO y La Prensa, portando cruces y rótulos con citas bíblicas, alzando los brazos en oración y afirmando que luchaban contra “el diablo” que estaba dentro de esos medios de comunicación.

En la oficial Nueva Radio Ya los llamaron “Movimiento Oración contra el Odio”. Algunas de las rezadoras identificaron al “odio” con “las feministas”, otras con “algunos periodistas”, otros no supieron indicar el objetivo de esa extraña oración que no pide, ni alaba ni agradece, sino que, rompiendo toda tradición, era “contra” algo. Hace unas semanas, en las fiestas de Navidad, todavía se les miraba animosamente ondeando banderas a toda hora, pero hoy todo eso ya pasó.

Ayer, antes del mediodía, la mayoría estaban acostados, o sentados en silencio, con las banderas a un lado y evidentemente agotados. Los altoparlantes con que tronaban día y noche en cantos y consignas, fueron retirados desde diciembre, y de los más de 25 “rezadores” que permanecían antes, ahora sólo hay pequeños grupos de diez o menos, y los toldos que los protegían del clima yacen desarmados en el suelo.

Oradores leales

Pedro Teodoro Tórrez, jefe de grupo de los “rezadores” frente a Metrocentro, señaló que ellos estaban allí por voluntad propia y nadie les pagaba, además que no estaban orando porque no era la hora en que ellos suelen hacerlo.

“Hay quienes dicen que estamos aquí exigido, pero no es cierto. Ellos están en su derecho de protestar, pero nosotros estamos aquí de forma voluntaria orando para que se cambie el destino de este país, que los políticos se entiendan y venga la paz”, comentó Sebastián Escorcia López, jefe de grupo en la rotonda “El Güegüense”, quien aseguró que se mantendrán allí el tiempo que sea necesario.

Mientras tanto, el señor Enrique Cortés Castillo, en el plantón frente a la Asamblea Nacional, alegó que la lucha de los afectados por el pesticida Nemagón es social y no política, pero que estaban muy agradecidos con el presidente Ortega y por eso lo apoyaban.

“Nos han dado alimentos, cocinas, ropa, medicamentos, luz eléctrica, agua y letrinas, entre otras cosas, como la promesa de que seremos beneficiarios del proyecto Casas para el Pueblo”, nos dijo.

Machetes y pistolas

Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, comentó que el viernes, cuando los campesinos denunciaron los tratos incumplidos, fueron amenazados junto a los promotores de la CPDH.

En el interior de una “champa”, tanto los promotores de derechos humanos como los denunciantes, terminaron rodeados por varias decenas de personas enardecidas que portaban palos y piedras.

“Llamamos al comisionado general Juan Báez, y éste envió una patrulla, lo que evitó que la situación se saliera de control, entonces nos dirigimos a la directiva del plantón, que desde temprano azuzaba al resto para cometer un linchamiento contra los denunciantes, y los responsabilizamos de cualquier acto de violencia que ocurriera. Sin embargo, el señor Vivas reiteró la amenaza diciendo que si no desalojaban, no respondía por lo que sucediera, pues podrían salir machetes y pistolas de ser necesario”, relató Carmona.

Indicó que les preocupa la violencia que pueda darse contra los denunciantes que están instalados en un área pública, pero son desalojados como reflejo de la intolerancia dispuesta a agredir a cualquiera que critique y reclame, por esto muchos del plantón prefieren no pronunciarse.

Evitar problemas

Las amenazas surgieron luego que Melva Francisca Poveda, Perfecto Antonio Laguna, Leopoldo Casiano Mendoza y Ligia Petrona Chávez, entre otros, denunciaron en la CPDH que como miembros del plantón de los afectados del Nemagón, su dirigencia los utilizaba para fines políticos, prometiéndoles dinero, un paquete de ayuda, más una casa que nunca obtuvieron. Así, por reclamar los bienes fueron “despedidos”.

Asimismo, acusaron a sus dirigentes de abusar de la ayuda que les envían, pues venden parte de los alimentos a distribuidoras y se quedan con lo mejor de la vestimenta enviada por la cooperación.

“No están facultados para desalojarnos de un área verde, pero mejor nos vamos para evitar problemas. Ahora voy a buscar dónde ponerme, porque no dejaré de luchar por lo nuestro, como afectado por las bananeras. Aún tenemos muchas cosas que arreglar”, dijo Leopoldo Casiano Mendoza, uno de los ocho que decidieron abandonar el platón.

El capitán Orlando Arévalo, junto a otros oficiales, realizó ayer por la mañana una ronda por las “champas” del plantón, señalando que su misión era mantener el orden en el lugar.

“Hacemos presencia policial para evitar que se arme un incidente. Si se diera alteración, llamaremos al orden, platicaremos con las partes y buscaremos cómo resolver la situación de la manera más acertada, evitando que se ponga en peligro la vida de las personas”, expresó el oficial.

Son CPC disfrazados de “bananeros”

No es la primera vez que los nuevos dirigentes de los ex bananeros expulsan del campamento a ex trabajadores disidentes. En diciembre de 2007 expulsaron al histórico dirigente Victorino Espinales y a su directiva, junto a más de 400 campesinos que le seguían.

En ese entonces fueron expulsados por órdenes de la Presidencia de la República, que negoció con una parte de los trabajadores apoyo gubernamental a cambio de echar del campamento a Victorino y compañía, a los que identificaban como partidarios del Movimiento Renovador Sandinista.

“En ese entonces Daniel Ortega ordenó echarnos, y nos pasó lo mismo que a esta gente que ahora expulsaron, nos amenazaron con matarnos a machete y pistola, pero no lo hicieron porque sabían que éramos la mitad de la gente y no nos iban a derrotar, pero preferimos irnos para no matarnos entre hermanos”, contó Espinales, quien denunció que de los campesinos que ahí siguen en protesta, menos de 200 son verdaderos afectados por el Nemagón.

“El resto son CPC de León, Mateare, Chinandega y Managua, no hay ni 200 de los legítimos afectados por el Nemagón”, denunció.