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El ex ministro Agropecuario y Forestal, Augusto “Tuto” Navarro, consideró “con poco futuro” el programa Hambre Cero, pues a su juicio se impulsó de manera apresurada y sin controles de rigor, lo cual --a su criterio-- ha dado espacio a denuncias de corrupción que ahora investiga la Contraloría General de la República (CGR).

Navarro, productor agropecuario y ganadero de mucha trayectoria en el país, dijo que manejar de manera transparente un proyecto como Hambre Cero, de la forma en que se ha hecho hasta el momento, es “sumamente difícil”, sobre todo cuando se habla de intermediarios, que aunque son una figura legítima, a través de los mismos se pueden dar todo tipo de anomalías.

“Este asunto se ha estado manejando pésimamente, y puede repetirse lo que se dio con el Programa de Mejoramiento Genético en el gobierno del doctor Alemán, en donde aparecían intermediarios, mordidas, tajadas y todo, por la falta de control y supervisión reales”, dijo Navarro.

Vacas dadas como golosinas

A la vez, criticó que en el caso de las vaquillas del programa Hambre Cero, “se dejen por puchos en zonas donde es complicado dar seguimiento al embarazo, a la producción de leche y a la nueva preñez de un animal, porque cuesta muchísimos recursos estar llegando a comunidades y comarcas a las que es sumamente difícil llegar”.

“Lo ideal sería la promoción y creación de rebaños, cooperativas de ganaderos y lotes, a los que los delegados del Magfor puedan llegar y comprar los animales sin que haya intermediarios, que sean los técnicos los que evalúen, y no personas ajenas de conocimiento, porque entonces prevalecen otros criterios y se rompe completamente la lógica y el fin del asunto”, dijo el ex ministro.

La semana recién pasada, el ex director ejecutivo del programa Hambre Cero, Gustavo Moreno, renunció al cargo tras ser denunciado por los Consejos del Poder Ciudadano como sospechoso de comprar vacas de reventa a un mayor precio del estipulado.

La Contraloría General de la República (CGR) inició una auditoría en Hambre Cero para determinar si el manejo de más de 470 millones de córdobas que le habían aprobado contratar sin proceso de licitación pública hasta agosto del año pasado, ha sido correcto.

Tanto el dirigente de los CPC en Managua, Edgardo Cuarezma, como el titular del Magfor, Ariel Bucardo, y el presidente de la CGR, Luis Ángel Montenegro --vocero oficioso del Ejecutivo-- indicaron que la investigación en el programa se debe a que los miembros del Poder Ciudadano, que son los mejores fiscalizadores de los recursos públicos, demandaron transparencia en su ejecución.

Según explicó Gustavo Moreno a EL NUEVO DIARIO, los CPC se encargaron de cuestionar la adquisición de los semovientes y sus calidades técnicas, y lo acusaron de recibir coimas por las compras de ganado con recursos del Estado.

La renuncia del ex funcionario, más la noticia de que el Magfor ha solicitado exclusiones de procedimientos para gastar sin licitación más de 678 millones de córdobas, ha despertado un debate sobre el destino del programa social y sus controles de transparencia. El programa busca beneficiar a 75 mil familias campesinas en cinco años.

Pobreza no se resuelve con vacas

El ex ministro Navarro estimó que la intención del programa Hambre Cero es buena en tanto busca proveer de recursos y soberanía alimentaria a las familias más pobres del país, “pero no es tan fácil sacar de la pobreza a cada miniganadero y miniagricultor, porque con minifundios, en las zonas más alejadas no se acaba el hambre”.

Mencionó como ejemplo que no es posible dejar a un toro o semental en cada finca o parcela para garantizar la reproducción del hato, porque en la dinámica ganadera un ejemplar macho sirve para preñar a varias vaquillas. “Y si hablamos de inseminación artificial, no es tan sencilla, e implicaría andar de finca en finca, lo cual es un absurdo”, afirmó.

El ex ministro señaló que el programa ha sido “mal montado”, y que en el corto o en el mediano plazo “fracasará por el mismo desorden con que ha venido avanzando, porque los recursos se usan discrecionalmente, y tarde o temprano los beneficiarios terminarán comiéndose las gallinas, los cerdos y las vacas que les han dado, si es que no lo han hecho todavía”, especuló.

“Si se hace un comparativo con lo que han sido programas como el de la distribución de semillas, se va a notar una gran diferencia, porque ahí hubo orden y claridad sobre quiénes eran los que iban a distribuirlas y a quiénes se les iba a comprar los productos”, dijo el ex titular del Magfor.