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RIVAS
Una valiosa propiedad en la que se erige el proyecto turístico más ambicioso del sector de El Astillero, en el municipio de Tola, es codiciado fuertemente por el ex presidente Arnoldo Alemán, quien pretende agregar dichas tierras a la sociedad Gestiones y Negocios Inmobiliarios Sociedad Anónima (Geninsa).

Las intenciones del ex reo por corrupción salen a luz cuando en dichas tierras ya existen 10 casas veraniegas, algunas valoradas en más de 300 mil dólares y las cuales tienen un diseño que mezclan la arquitectura colonial con la tropical contemporánea.

Más de US$ 100 millones

El proyecto conocido como “Club Bahía Astillero” pertenece a los inversionistas Mario Masís Segura, de Costa Rica, y a la estadounidense Donna Anne Galluzzo, y, según ellos, la inversión del proyecto --que consiste en la construcción de condominios, un hotel y restaurante-- supera fácilmente los cien millones de dólares, “pero Arnoldo Alemán se enamoró de estas 51 manzanas y a la fuerza quiere agregarlas a la sociedad de su familia, obstaculizando de esa manera que el proyecto avance rápidamente”, explicó Masís Segura.

Según el inversionista, las 51 manzanas las adquirieron mediante una compra venta que consta en la escritura pública número 82, con fecha del 21 de septiembre de 2007, y detalló que tienen más de 10 años de estar en posesión de dicha propiedad, ya que inicialmente se posesionaron del lugar por compromiso de compra venta que les hicieron Juan José Duarte Espinoza y Belinda Cortés Borge.

En el Registro Público de la Propiedad de Rivas, la propiedad aparece inscrita provisionalmente a favor de ambos inversionistas, bajo la cuenta registral número, 30,340, asiento uno, folio 190-191, del tomo 316. El bien colinda al norte con playa El Llanito y resto de la propiedad, al sur con playa El Gavilán, y resto de la propiedad, al este con resto de la propiedad y camino público, y al oeste con el Océano Pacífico.

En la actualidad, en el proyecto laboran 70 personas, que temen quedar en el desempleo por el litigio que existe entre los inversionistas y Geninsa, ya que esta sociedad de la familia Alemán reclama la propiedad aduciendo que es parte de una finca que tienen inscrita bajo la cuenta registral número 27, 759, asiento uno, folio 163 al 183 del tomo 284.

La supuesta “coima” al estilo de Miranda

No obstante, el Registrador Público de Rivas, Pedro Muñoz, emitió un escrito en el que señala que las propiedades provienen de orígenes diferentes y que son cuentas registrales diferentes, por lo que éste es un punto a favor de los inversionistas, quienes en la actualidad están a la espera de que la Procuraduría General de la Republica (PGR) les extienda una carta de no objeción para inscribir la propiedad de manera definitiva, aunque curiosamente la misma PGR emitió una carta de no objeción a favor de Geninsa sobre esas mismas tierras.

Según Masís Segura, el ex presiente Alemán hasta trató de extorsionarlo, al señalar que en una ocasión envió a Costa Rica a un abogado para proponerle que cedieran un pedazo de tierra de las 51 manzanas, a cambio de no continuar un proceso judicial que se ventila en el Juzgado de Distrito Civil de Rivas. El inversionista dijo que respondió al abogado que la propuesta era absurda, porque la propiedad les pertenece legalmente y no tenía nada que negociar con el ex mandatario.

En cada una de las 51 manzanas se calcula la construcción de al menos cuatro condominios, con vista al mar, y según los inversionistas, los futuros propietarios de esas lujosas casas son personas influyentes de Estados Unidos y de Brasil, que pretenden establecerse en Nicaragua para invertir, pero señalan que producto del litigio que mantiene con Geninsa el proyecto avanza a paso lento por la falta de seguridad jurídica.

Producto del litigio, los abogados de Geninsa solicitaron a la juez Local de Tola, Astrid Fonseca, un secuestro preventivo de las 51 manzanas, pero sólo cuatro manzanas fueron las perjudicadas, y en ellas está como depositario Ricardo José Cruz. Según Masís Segura, el resto de la propiedad no fue afectada por el secuestro debido a que le mostraron a la judicial todos los documentos que reflejan que ellos adquirieron de buena fe dicha propiedad.