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MATAGALPA

La escena fue terrible. Los gritos desgarradores de Óscar Céspedes Meza clamando por ayuda, fueron inútiles, nadie pudo con las llamas. La pipa ardió quizás a la misma velocidad con que hizo su último viaje sobre la carretera a Sébaco el desafortunado conductor de la Esso.

En su desesperación, Céspedes Meza pidió incluso que le cortaran el brazo que supuestamente no permitía que lo sacaran de la pipa, e incluso hacía cambios de luces para lograr un milagro.

Algunas personas que intentaban “hacer algo” debieron ser persuadidas por las autoridades porque entonces, la tragedia habría cobrado más víctimas.

Céspedes, conductor de una cisterna con mil galones de combustible, falleció carbonizado cuando tomó fuego después de que la misma tomó fuego en el kilómetro 100 de la Carretera Panamericana Norte, donde miembros de la Dirección General de Bomberos, del Benemérito Cuerpo de Bomberos, y de la Policía, no pudieron rescatarlo, debido a que las llamas avanzaban rápidamente.

La pipa placa M 019515, de le empresa ESSO, transportaba 515 galones de gasolina y 520 de diesel. El conductor, al parecer, no pudo controlar el automotor, por lo que se salió de la carretera, hecho que provocó que la pipa se diera vuelta y explotara el tanque de gasolina, lo cual produjo la tragedia.

Los primeros ciudadanos que se detuvieron antes que llegaron los bomberos y la Policía, señalaron que el conductor había quedado con vida debido a que hacia señales con los focos pidiendo ayuda, pero fue imposible sacarlo, ya que había quedado prensado y la Policía comenzó a retirar a las personas para evitar una tragedia mayor, ya que las llamas se levantaban varios metros sobre la vía y un área seca se había incendiado.

Don Carlos Zeledón, una de las personas que pudo ver que el conductor hacía señales para que lo ayudaran, expresó que era difícil poderlo sacar debido a que la puerta donde iba el conductor quedó prensada hacia abajo, y las llamas se desplazaban rápidamente debido a que la gasolina hizo combustión, por lo que la Policía actuó con beligerancia para evitar más tragedias.

Tránsito interrumpido

El tráfico fue interrumpido más de dos horas, mientras bomberos de Matagalpa hacían hasta lo imposible por sofocar las llamas. Los apagafuegos matagalpinos fueron apoyados posteriormente por bomberos de Estelí y de Jinotega, los que al final lograron vencer las llamas, pero ya nada había que hacer, pues el conductor había ardido igual que la cisterna.

Muchas de las personas que se hicieron presente al lugar --las que viajaban en buses y vehículos particulares-- estaban culpando a bomberos y a policías de no haber sacado al conductor por deficiencia, pero otros señalaron que los bomberos tuvieron que viajar desde Matagalpa, y cuando llegaron la cisterna estaba en llamas, y éstas no dieron tiempo para poder sacar el cuerpo de Óscar Céspedes que sacaba una mano por una de las ventanillas, aseguraron los testigos del siniestro.

El comisionado Simeón Ñurinda, jefe de la Policía de Sébaco, señaló que todo sucedió con rapidez, las llamas comenzaron a avanzar velozmente debido a que el fuego comenzó de la cabina hacia la parte trasera, lo que imposibilitó cualquier acción para rescatar al conductor, por lo que se tuvo que retirar a las personas que estaban cerca de la pipa para evitar una tragedia mayor.

El jefe de la policía de Darío, subcomisioando Narciso Espinoza, se hizo presente al lugar para apoyar a la Policía de Sébaco en la seguridad de los ciudadanos que se encontraban en el lugar, al igual que las Tropas de Intervención Rápida, lo que permitió ir despejando poco a poco la vía, sin mayores consecuencias.