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Antes de que Bridgete Budier estallara contra la discoteca El Chamán, el racismo en Nicaragua era un mito académico y una realidad oculta.

Pero llegó el 6 de febrero de 2009, y Bridgete, diputada sandinista ante el Parlamento Centroamericano, junto a una delegación de amigos y familiares, fueron impedidos de ingresar a la discoteca El Chamán.

“Nos reservamos el derecho de admisión”, le dijeron los guardianes del centro nocturno, sin sospechar que el rutinario argumento de seis palabras para decidir quién era digno de entrar y quién no, estallaría luego, con tanta intensidad, que las noticias de “racismo en Nicaragua” coparían páginas y espacios radiales y televisivos por dos semanas.

Se armó el debate: ¿Somos una sociedad racista? ¿Si a alguien le impiden entrar a una discoteca porque no luce “adecuado”, es racismo o clasismo?
El profesor Lorenzo Romeo, catedrático de la Universidad Centroamericana, sociólogo e investigador, analiza a profundidad el tema, y después de diseccionar los conceptos de discriminación, concluye en dos cosas: Nicaragua no es un país predominantemente racista, pero existen manifestaciones clarísimas de discriminación por clases sociales, y desde los medios de comunicación existe una propagación de ideas sobre el modelo social correcto, que disfrazado de publicidad, crea una imagen donde las personas de color y las obesas no forman parte de los estilos de vida en boga.

Romeo, primero, define los conceptos: ¿Qué es racismo? Es un término socio-político que afecta la identidad racial. “El racismo es un uso político de prejuicios de imperio racial, para justificar formas de dominación tradicionalmente del tipo nacionalista y colonialista. El racismo tiene un sello de tipo político, pero que en cuanto a político, se monta sobre aspectos culturales y en algunos casos hasta sicológicos para discriminar a grupos sociales por el color su piel”.

Los conceptos

Luego la pregunta: ¿Hay conductas etnocéntricas en el caso de las discotecas de Managua? Primero, el concepto: el etnocentrismo es una conducta ideológica de medir el entorno de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. El etnocentrismo suele implicar la creencia de que la propia raza sea la más importante, o que los símbolos, conductas y características de la cultura propia, sean mejores, y, por lo tanto, superiores a los de otras sociedades o grupos. Quien no sea de mi raza ni pertenezca a mi cultura es inferior.

Y por último: ¿Que le impidan a una persona el ingreso a una discoteca por no vestir “adecuado” en comparación a quienes asisten a esos clubes, es discriminación de clases?
Nuevamente los conceptos. Clasismo: tipo de discriminación social que aunque no ignora las diferencias étnicas, basa sus criterios de justificación en las condiciones sociales del individuo y los diferencia por las condiciones socioeconómicas. Menos tienes, menos vales.

Ahora, ¿cuál de ellos calza con Nicaragua? A criterio del catedrático, hay un híbrido de los tres conceptos, aunque con predominancia de la discriminación por clases.

Nicaragua, sus herencias culturales, provienen de dos modelos extranjeros de mucha influencia en su formación de identidad. Primero está la identidad española, de la que recibimos su influencia directa hasta 1821, e indirecta hasta 1900. A criterio del profesor Romeo, en el país que nos conquistó comenzaron el racismo y la discriminación étnica.

“El racismo comienza con la época de la conquista, cuando deciden la expulsión de los hebreos de España. En 1500 y pico hubo una famosa masacre donde mataron a miles, bajo el criterio de que eran de otra raza. Y de la conquista, hasta finales del siglo 19, comienza a gestionarse una ideología en que se basaría el racismo, la política colonial y el nacionalismo”, cuenta el sociólogo.

La influencia de EU

Luego está la influencia de Estados Unidos, país donde aun hay propuestas y leyes migratorias discriminatorias y violatorias de derechos humanos. Este país dio muestras de sus políticas cuando comenzó a exterminar a las tribus indígenas, y no fue hasta en 1955 cuando empezó a gestarse con la activista Rosa Parks, el fin de la segregación racial que consideraba a los negros como ciudadanos de segunda categoría.

¿Nicaragua es una sociedad racista? Pregunta mal planteada, dice el profesor Romeo. “Yo diría que no. Nicaragua no es una sociedad racista. El criterio racial asumido como discriminación se extinguió en los años 80, con la promoción de una identidad propia de los ciudadanos de la Costa Atlántica, pero desde 1990 ha ido aumentando un tipo de discriminación social que tiene que ver con el fenómeno de la globalización”.

“Creo que se han venido formando en una cultura globalizada, de estereotipos impuestos por los mensajes de publicidad y por los medios occidentales, que promueven un estilo de vida que no es el propio de los jóvenes nicaragüenses tradicionales, donde la mayoría de los jóvenes son pobres”, observa el investigador social, quien advierte una especie de complicidad en la discriminación entre quienes frecuentan esos lugares, ya que con la presencia legitiman las prácticas clasistas.

“Un chavalo que vive en un mundo casi virtual, que socializa con un discurso tradicional de discriminación heredado de su entorno familiar e histórico, y que se alimenta de una cultura extranjera que promueve la autosegregación con la formación de grupos elites que frecuentan lugares exclusivos, visten diferente y asumen normas de conducta distintas, es alguien que se forma un criterio de identidad similar al etnocentrismo”, dice el profesor Romeo.

“Es decir, que levanta muros para diferenciarse de la mayoría de la sociedad, así como ellos (sus padres y amistades) levantan muros en sus residencias y en sus centros de estudios, así mismo ellos levantan muros en sus centros de congregación exclusiva”, grafica el profesor universitario, recordando con énfasis las excepciones de rigor: ni todos los jóvenes son así, ni todos los padres trasmiten esos criterios a sus hijos.

Entonces vuelve la pregunta de rigor: ¿Qué tipo de discriminación prevalece en Nicaragua? “No es el elemento abiertamente racista en términos de decir que alguien no entra por negro, es una mezcla de prejuicios sociales, con un elemento nuevo, con un contenido socioclasista que prefiere un estilo de vida y una imagen que demuestre ese estilo de vida, junto al consumo y el acceso real a las riquezas. Por ello, en Nicaragua la discriminación que prevalece es el criterio clasista”.

Y para finalizar, ¿qué hacer ante las prácticas discriminatorias? La gente que quiere llegar a esos lugares, sabiendo que ahí prevalecen las diferencias de clases tiene dos argumentos: o quieren sólo divertirse, para lo cual hay opciones menos clasistas, o quieren sentirse miembros de ese status social, y gozar la sensación de ser aceptados en un club social exclusivo o sufrir la humillación de ser rechazado.