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El Presidente del República, Daniel Ortega Saavedra, reconoció la importancia de la cooperación internacional en la inauguración de la planta de tratamiento de aguas servidas para Managua “Augusto C. Sandino”, y señaló la necesidad de buscar nuevos amigos para Nicaragua.

La obra fue financiada en un 86 por ciento por la cooperación de Alemania, fondos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y los países Nórdicos. Nicaragua invirtió 12 millones de dólares de los 86 que costó el proyecto.

“Éste es un esfuerzo extraordinario de la cooperación internacional que fue determinante, lo que aportó Nicaragua fue significativo para la economía, pero claro que sin la cooperación no hubiésemos podido inaugurar esta obra”, señaló Ortega en un tono conciliador incluso con Estados Unidos.

Antes, Betina Kern, Embajadora de Alemania, país que aportó 32 millones de dólares para la planta, dijo que pese a los señalamientos que han hecho a la cooperación internacional, seguirán ayudando a Nicaragua a través de otros programas.

Alemania ahora va con Granada

“Ésta es una muestra de que con la cooperación entre dos países se puede ganar mucho; a pesar de la crítica que se hace a la cooperación internacional Alemania está lista para seguir en el futuro con otro gran proyecto como es el de agua potable para la ciudad de Granada”, señaló Kern.

Después Mirna Liévano, representante del BID, señaló la importancia que tuvo la continuidad de la obra por los distintos gobiernos que asumieron el poder desde 1996 a la fecha. En ese sentido, Ortega reconoció el inicio del proyecto al gobierno de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro, y a la continuidad hasta la Administración del ex presidente Enrique Bolaños.

“A mediados del ingeniero Bolaños colocaron la primera piedra, de tal manera que le digo a don Enrique: ‘Aquí estamos colocando la última piedra’, de tal manera que fue una obra asumida por diferentes gobiernos”, afirmó Ortega.

Encuentra receptividad en estadounidenses

Por otra parte, Ortega resaltó la visita de cinco congresistas estadounidenses con quienes encontró afinidad para buscar mejores relaciones entre Estados Unidos y Nicaragua. Esto, de acuerdo con el mandatario, “en el marco del respeto y de las contradicciones entre diferentes pueblos”. Las diferencias con Estados Unidos son normales en cualquier relación y son parte de la libertad de expresión, estimó.

“Hablamos de la necesidad, en medio de las contradicciones, de lograr avanzar en las relaciones entre Estados Unidos, yo le hablaba, además, de Centroamérica y de América Latina, en relaciones de respeto, y encontré mucha receptividad, más bien era una disposición expresada por ellos”, afirmó Ortega.

También con otros países

El presidente consideró que en los tiempos de crisis, Nicaragua necesitaba ampliar las relaciones con todos los países del mundo, y resaltó la reanudación de relaciones con Rusia e Irán. Consideró que debían fortalecer, además, las organizaciones latinoamericanas como la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, y el Grupo de Embajadores Latinoamericanos, Grula. Ortega anunció que ya tenían el terreno para la construcción de un hospital con fondos iraníes.